Abril 23, 2019

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EE.UU.- Un hombre gay abandonó la homosexualidad después que decidió aceptar a Cristo. Transformado por Dios en nueva criatura, se casó con una mujer, que también fue libre de la esclavitud del pecado.
Ronald McCray, un hombre que vivió sumido en la tristeza y la depresión, asistió a la iglesia regularmente cuando era niño pero no tuvo una relación personal con Jesucristo.
McCray, de 31 años de edad, contó que cuando era adolescente fue abusado por dos hombres desalmados que marcaron su vida y le quitaron la inocencia, un hecho que no contó a nadie y que llevó consigo por varios años.
El padre de Ronald estaba ausente de la formación del niño, debido al vicio de las drogas y el alcohol. "Creo que empecé a sentir que no era digno de su amor, cualquier niño quiere sentirse afirmado y amado por su padre, una madre puede hacer lo mejor, pero ella no puede sustituir a un padre", dijo.
Durante mucho tiempo vivió aislado de los demás, a pesar que su madre estaba cerca de él, ellos no tenían una relación cercana. "Había ciertas cosas de las que no hablábamos", observa Ronald.
A los 15 años conoció a un joven y decidió ceder a su atracción por el mismo sexo. “Fue mi primera pareja, aunque sabía que estaba equivocado, pero me sentía bien. Sólo quería ser amado, yo estaba buscando llenar el vacío de mi corazón", dijo. “.
A los 21 años, compartió su apartamento con un joven que iba siempre a la iglesia e invitó a Ronald a un culto, donde algo notable sucedió. "La experiencia fue justamente lo opuesto de lo que yo esperaba, me trataron con amor, me vieron como un ser humano".
Esta experiencia abrió las puertas para que Ronald volviera a la iglesia donde asistió cuando era niño. Una vez más, se sorprendió con la recepción amistosa. "Mi familia de la iglesia fue muy amable, me abrazaron y me ayudaron a derretir un poco el hielo alrededor de mi corazón. Esto cambió mi percepción", contó.
A pesar que haber tenido un acercamiento con la iglesia, él tenía una lucha espiritual muy fuerte.
Una noche, cuando volvía de una discoteca gay, tuvo un incidente dramático. "Cuatro delincuentes nos asaltaron y nos obligaron a tirarnos al suelo. Un hombre colocó un arma en mi cabeza y me dijo: "Te voy a matar". Entonces, comencé a orar en silencio implorando a Dios por mi vida", contó.
Se sorprendió cuando de repente uno de sus amigos gritó y ellos se fueron. Aturdido y confuso, Ronald se preguntaba si aquello era real y si él todavía estaba vivo.
Un año después, el en año 2009, entregó su vida a Jesucristo en su iglesia. "Estaba cansado de vivir mi vida por mí mismo, yo sabía que Dios me quería y me amaba y había algo más para mí. Yo finalmente entendí mi necesidad de Jesús como Salvador. Llegué a un punto en que estaba decidido a rendirme a sus pies, su amor me llevó al arrepentimiento", explicó.
"Jesús hace la transformación, nosotros no tenemos que cambiarnos, nos renueva diariamente, la cura en el corazón puede ocurrir, mi estrategia es ceder al Espíritu Santo, que permite que el ex alcohólico no regrese a su vicio, por ejemplo", agregó.
Ronald conoció a una mujer en la iglesia, Fetima, que sorprendentemente estaba saliendo del estilo de vida lésbico. Él contó a Fetima los detalles de su pasado y ella hizo lo mismo. Ellos se correspondieron el uno al otro y se animaron mutuamente a crecer en la fe en Jesús.
En 2015 se casaron y se convirtieron en una familia. "Sólo quiero que esa relación glorifique a Dios", dijo y agregó: "Encontrarla me ayudó mucho, porque ella estaba en el mismo camino que yo y podemos ayudarnos mutuamente", concluyó.

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El japones, Yosaku Maezawa, fundador y CEO de Zozo la línea de moda más grande de Japón,  se prepara para viajar a la luna en el año 2023 junto a 6 u 8 artistas famosos como invitados. El viaje está en manos de la empresa SpaceX, dirigido por su fundador Elon Musk.

El objetivo general de este vuelo es que se produzcan proyectos artísticos en la luna. El empresario de 42 años no escatimará  gastos para la construcción de la nave, no existe una cifra oficial con el monto que esto ha de generar ni de los procesos de pruebas a los que está siendo sometido.

Yosaku anuncio que esto forma parte de su sueño desde niño y que siempre ha amado a la luna. Cabe destacar que el empresario es el decimoctavo hombre más rico de Japón con una fortuna de 2.900 millones de dólares.

El nombre del cohete es BFR, actualmente se está desarrollando. Una de los detalles manifestados es que es reutilizable  y 118 metros (387 pies) de longitud, junto con su capsula para pasajeros.

24 hombres viajaron a la luna en  1968, desde el año 1972, ningún hombre ha vuelto a alunizar desde entonces.

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Greg Manteufel, un hombre de 48 años, originario de Wisconsin, le amputaron sus brazos y piernas por una lamida de su perro que le provocó una infección rara y grave en la sangre.

Este hombre fue hospitalizado desde los últimos días de Junio con síntomas de gripe, fiebre y dolor de piernas; luego experimentó delirios y hematomas mientras iban al hospital. A pesar de haberse sometido a 7 cirugías y tener que esperar por otras 3, aún conserva un buen estado de animo y ganas de que puedan colocarle prótesis, según palabras de su esposa, Dawn Manteufel.

“Está feliz de estar aquí. Dijo que no había venido hasta aquí para llorar y decir: ‘¿Por qué yo?’ ” dice la esposa de Mauntefel.

Greg ha sido diagnosticado con Capnocytophaga, una infección sanguínea que se transmite por una bacteria que es muy común en la saliva de los perros y los gatos pero que raramente produce enfermedades, esto lo declaró la Dra. Silvia Muñoz-Price, epidemióloga de Froedtert & Medical College of Wisconsin, donde Manteufel está actualmente.

Esta médico les dice a los amantes de los animales que no hay nada de que preocuparse ya que hay más probabilidades de que mueran en un accidente de auto a que los mate la bacteria.

“Es extremadamente raro. No te deshagas de tus mascotas. Continúa comportándote de la misma manera que te has comportado con tus mascotas hasta ahora “, dijo Muñoz-Price.

Esta infección le causo a Greg, la caída de su presión sanguínea y que la circulación de sus pierna disminuyera muy rápido, lo que no es inusual en una infección de la sangre; y aunque la infección se eliminó rápidamente con ayuda de antibióticos, el cuerpo de Manteufel respondió de manera abrumadora a esto y automáticamente cortó la circulación de sus extremidades inferiores y superiores.

Primero amputaron sus piernas, debajo de la rodilla; 2 semanas después sus antebrazos y luego la punta de su nariz.

Aún no se sabe que perro le causó esto a Greg, ya que el y su esposa son dueños de una pitbull de 8 años pero días antes a la infección, él estuvo en contacto con otros perros, incluyendo un callejero que encontró en su trabajo, pintando casas.

Según cifras de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EU, un 74% de perros y gatos tienen esta bacteria, y las personas tienen una cepa diferente en la boca.

“Tenemos billones de bacterias en nuestros cuerpos. Por lo general, esas bacterias viven felices con nosotros. A veces actúan mal”, dijo la doctora Muñoz-Price.

Apenas Manteufel salga del hospital, él y su esposa se irán a vivir temporalmente con sus padres ya que están en una casa de un solo piso y le será más fácil para andar, y venderán su antigua casa.

En la actualidad, los Mauntefels tienen un usuario en GoFundMe para recaudar fondos para sus gastos.

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Sonia Bermúdez, es una científica forense de 64 años que se ha esforzado para brindarle sepultura a quienes no tienen; este cementerio creado por ella se llama “Gente Como Uno”, se localiza en un suelo arenoso en las afueras de Riohacha en Colombia.

Una de las tantas personas a quien Bermúdez ha ayudado es un venezolano llamado Eduardo Sánchez, quién estuvo en la morgue durante un mes completo porque su familia no tenía los recursos suficientes para pagara el entierro ni para trasladarlo a su país de origen. Su familia, entre lágrimas lo despidió en este humilde cementerio.

“Me siento tranquila y me siento feliz de tener a mi hijo acᔓYo sé que podré volver acá por sus huesos, cuando Sonia me diga que es tiempo para sacarlos”, dice entre lágrimas Magaly Valbuena, la madre del difunto Eduardo Sánchez.

Así como Sánchez, Sonia ha ayudado a muchos venezolanos que por la situación del país, van a probar otros lugares buscando salida y encuentran la muerte, desafortunadamente.

“Cuando las familias se encuentran conmigo, están en una situación muy precaria, también he tenido que enterrar a niños que llegan acá al hospital con desnutrición y no sobreviven”, cuenta.

Cuando Sánchez murió, fue encontrado en Maicao, tenía el rostro quemado y desfigurado; así pasó varios días en la morgue. Sus familiares lo buscaron durante días en diferentes morgues hasta que la madre del difunto coincidió con Bermúdez, ésta lo había llevado hasta Riohacha y lo enterró sin cobrarle a la familia.

Esta médico forense ya ha sepultado a varios venezolanos, específicamente 30, ya que no tienen como pagar un entierro debido a la precariedad de su situación.

“A la muerte no le importa si eres de Colombia o Venezuela, todos a la hora de morir deberíamos ser iguales” dice Bermúdez.

Pero no solo los venezolanos han sido beneficiados en este cementerio, ya que esta labor funciona desde los años 80 cuando Sonia realizaba autopsias en la Unidad de Medicina Legal de La Guajira; allí llegaban cuerpos que jamás fueron reclamados y victimas del conflicto armado de Colombia.

Esta mujer cuenta que los cuerpos eran enterrados en una fosa común, desnudos y sin urnas y que de vez en cuando se les colocaba una bolsa en la cabeza para cubrir la cara.

“Me parecía muy injusto cómo sepultaban a estas personas,” dice la forense. “Y me preguntaba por qué a los ricos sí se les daba una digna sepultura y a los pobres no”.

Inicialmente la médico enterraba a los muertos y luego los exhumaba, pero desde 2007 empezó a construir bóvedas; según sus propios cálculos ha enterrado ha más de 600 personas en su cementerio. Y aunque no recibe ningún tipo de ayuda para ello, lo desempeña con toda satisfacción porque le ayuda a cumplir un mandamiento de Dios.
Esta labor se ha ganado el reconocimiento de la ACNUR y de las Naciones Unidos para los Refugiados, quienes la han ayudado donándole ladrillos y cemento para las bóvedas del cementerio.
“Inicialmente ayudamos a Sonia con uno que otro entierro, pero cuando vimos la magnitud del problema, comenzamos a apoyarla de una forma más sistémica”  dice el jefe de ACNUR para La Guajira, Federico Sersale.

Sonia Bermúdez quiere que un futuro, el cementerio tenga árboles y techos donde las personas puedan visitar a sus familiares cómodamente. Actualmente está buscando la manera de cuidar el lugar de los ladrones. Mientras trabaja en eso, seguirá enterrando a aquellos que necesiten de su ayuda, como los inmigrantes venezolanos que mueren lejos de sus casas.

“Los muertos también tienen necesidades y todos merecemos un entierro digno” concluye Bermúdez.

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Sonia Bermúdez, es una científica forense de 64 años que se ha esforzado para brindarle sepultura a quienes no tienen; este cementerio creado por ella se llama “Gente Como Uno”, se localiza en un suelo arenoso en las afueras de Riohacha en Colombia.

Una de las tantas personas a quien Bermúdez ha ayudado es un venezolano llamado Eduardo Sánchez, quién estuvo en la morgue durante un mes completo porque su familia no tenía los recursos suficientes para pagara el entierro ni para trasladarlo a su país de origen. Su familia, entre lágrimas lo despidió en este humilde cementerio.

“Me siento tranquila y me siento feliz de tener a mi hijo acᔓYo sé que podré volver acá por sus huesos, cuando Sonia me diga que es tiempo para sacarlos”, dice entre lágrimas Magaly Valbuena, la madre del difunto Eduardo Sánchez.

Así como Sánchez, Sonia ha ayudado a muchos venezolanos que por la situación del país, van a probar otros lugares buscando salida y encuentran la muerte, desafortunadamente.

“Cuando las familias se encuentran conmigo, están en una situación muy precaria, también he tenido que enterrar a niños que llegan acá al hospital con desnutrición y no sobreviven”, cuenta.

Cuando Sánchez murió, fue encontrado en Maicao, tenía el rostro quemado y desfigurado; así pasó varios días en la morgue. Sus familiares lo buscaron durante días en diferentes morgues hasta que la madre del difunto coincidió con Bermúdez, ésta lo había llevado hasta Riohacha y lo enterró sin cobrarle a la familia.

Esta médico forense ya ha sepultado a varios venezolanos, específicamente 30, ya que no tienen como pagar un entierro debido a la precariedad de su situación.

“A la muerte no le importa si eres de Colombia o Venezuela, todos a la hora de morir deberíamos ser iguales” dice Bermúdez.

Pero no solo los venezolanos han sido beneficiados en este cementerio, ya que esta labor funciona desde los años 80 cuando Sonia realizaba autopsias en la Unidad de Medicina Legal de La Guajira; allí llegaban cuerpos que jamás fueron reclamados y victimas del conflicto armado de Colombia.

Esta mujer cuenta que los cuerpos eran enterrados en una fosa común, desnudos y sin urnas y que de vez en cuando se les colocaba una bolsa en la cabeza para cubrir la cara.

“Me parecía muy injusto cómo sepultaban a estas personas,” dice la forense. “Y me preguntaba por qué a los ricos sí se les daba una digna sepultura y a los pobres no”.

Inicialmente la médico enterraba a los muertos y luego los exhumaba, pero desde 2007 empezó a construir bóvedas; según sus propios cálculos ha enterrado ha más de 600 personas en su cementerio. Y aunque no recibe ningún tipo de ayuda para ello, lo desempeña con toda satisfacción porque le ayuda a cumplir un mandamiento de Dios.
Esta labor se ha ganado el reconocimiento de la ACNUR y de las Naciones Unidos para los Refugiados, quienes la han ayudado donándole ladrillos y cemento para las bóvedas del cementerio.
“Inicialmente ayudamos a Sonia con uno que otro entierro, pero cuando vimos la magnitud del problema, comenzamos a apoyarla de una forma más sistémica”  dice el jefe de ACNUR para La Guajira, Federico Sersale.

Sonia Bermúdez quiere que un futuro, el cementerio tenga árboles y techos donde las personas puedan visitar a sus familiares cómodamente. Actualmente está buscando la manera de cuidar el lugar de los ladrones. Mientras trabaja en eso, seguirá enterrando a aquellos que necesiten de su ayuda, como los inmigrantes venezolanos que mueren lejos de sus casas.

“Los muertos también tienen necesidades y todos merecemos un entierro digno” concluye Bermúdez.

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Pacifico Comunicaciones

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