Diciembre 03, 2021
El Gobierno aprobó la creación de una comisión estatal para investigar las causas de la estampida humana que se saldó con 45 muertos a fines de abril en una masiva celebración de ultraortodoxos judíos.
Despliegue policial durante la celebración el 29 de abril de 2021 Foto: Policía de Israel vía Wikimedia CC BY-SA 3.0 La creación de un comité de Estado que analice en profundidad los sucesos de la fatal avalancha -la peor tragedia civil en la historia reciente de Israel- era una petición hecha desde el inicio por sectores como los familiares de los fallecidos, todos ellos judíos religiosos, aunque los partidos ultraortodoxos que representan a esta comunidad se oponían a ello.
Estos grupos eran socios del anterior Ejecutivo de Benjamín Netanyahu, pero pasaron a la oposición tras la toma de posesión hace una semana del "Gobierno del cambio" liderado por el nuevo primer ministro, Naftalí Bennett, que en su primera reunión de Gabinete ministerial de esta mañana aprobó crear la comisión por unanimidad.
El comité "investigará la cadena de sucesos" y revelará "hallazgos y conclusiones sobre todos los aspectos" del evento religioso que derivó en la trágica estampida, cuando unos 100.000 ultraortodoxos se congregaron el pasado abril en el Monte Merón -norte de Israel-, en el peregrinaje tradicional, durante la festividad de Lag BaOmer, para conmemorar el fallecimiento del prominente rabino Shimón Bar Yochai del siglo II, enterrado allí según la tradición.
"La responsabilidad de aprender las lecciones e impedir" otra tragedia parecida "está en nuestros hombros", declaró hoy Bennett al inicio de la reunión del Gabinete de ministros.
"La comisión no puede traer de vuelta a los que han fallecido, pero el Ejecutivo puede hacer todo lo posible para evitar pérdidas innecesarias de vida en el futuro", concluyó el jefe de Ejecutivo. EFE y Aurora
Foto: REUTERS / Amir Cohen
Investigadores de la Universidad de Tel Aviv han producido un corazón vivo que palpita utilizando tejido humano y una impresora 3D, en un avance que abre vías hacia los trasplantes del futuro, informó el centro de estudios.
"Es la primera vez que se hace un corazón con una impresora 3D con tejido humano de un paciente", explicó el director de la investigación, profesor Tal Dvir.
El corazón "está completo, vivo y palpita" y ha sido hecho con "células y biomateriales que vienen del propio paciente. Tomamos una pequeña biopsia de tejido graso del paciente, quitamos todas las células y las separamos del colágeno y otros biomateriales, las reprogramamos para que sean células madre y luego las diferenciamos para que sean células cardiacas y células de vasos sanguíneos", añade el investigador.
Después, se procesan los biomateriales "para convertirlos en bio-tinta, que permitirá imprimir con las células".
El producto resultante, un corazón de unos 3 centímetros, equivalente al tamaño del de una rata o un conejo, "todavía es muy básico", señala el profesor, para quién "el próximo paso es madurar este corazón de modo que pueda bombear".
Por el momento, "las células se pueden contraer, pero el corazón completo no bombea. Necesitamos desarrollarlo más" para lograr un órgano que pueda trasplantarse a un ser humano, considera Dvir.
"El próximo reto es madurar estas células y ayudarlas a que se comuniquen entre ellas, de forma que se contraigan juntas. Hay que enseñar a las células a comportarse adecuadamente. Y después tendremos otro reto, lograr desarrollar un corazón más grande, con más células. Tenemos que descubrir cómo crear suficientes células para producir un corazón humano", reflexionó.
Dvir tiene la esperanza de que "en diez o quince años tengamos impresoras 3D en hospitales, que provean de tejido para los pacientes. Quizás, corazones".
El estudio, que se publica hoy en la revista internacional Advanced Science, "pavimenta el camino hacia la medicina del futuro, en la que los pacientes no tendrán que esperar a un trasplante o tomar medicación para evitar su rechazo. Los órganos que se necesiten serán impresos, totalmente personalizados para cada paciente", asegura la universidad.
El profesor Dvir trabaja en el Laboratorio para Ingeniería del Tejido y Medicina Regenerativa, en la Facultad de Ciencias Vivas George S.Wise, de la Universidad de Tel Aviv, donde investiga, entre otros, estrategias de nanotecnología para la ingeniería de tejido cardiaco grueso y la fabricación de tejidos híbridos. EFE
Pacifico Comunicaciones Victor Villasante
Desde 1989, la estación científica del Perú en el continente blanco ayuda a la investigación. Existen planes de mejorar esta infraestructura
La base antártica Machu Picchu está hoy regentada por la Compañía de Operaciones Antárticas del Ejército nacional. A la espalda se encuentra el glaciar Znosko.
Dieciséis expedicionarios peruanos zarparon en el verano de 1988 desde el puerto del Callao, a bordo del buque Humboltd, en busca del lugar ideal para instalar la base antártica nacional. Después de dos semanas de navegación llegaron hasta la ensenada Mackellar de la isla Rey Jorge, en el continente blanco.
Al año siguiente, en la segunda expedición peruana, se instaló el primer módulo de nuestra estación Machu Picchu en una zona de la ensenada Mackellar denominada Punta Crepín. Después de un mes viviendo en 18 carpas y soportando vientos de hasta 70 km/h, la obra fue inaugurada el 26 de febrero de 1989.
Contando ya con una base científica, el Perú adquirió el derecho de tener voz y voto en las reuniones anuales del sistema del Tratado Antártico. Dicho acuerdo internacional, que data de 1959, declaró a este continente – que conserva el 80% de las reservas de agua dulce del planeta– como un ambiente para la paz y la investigación científica.
Siguió creciendo La base ha sido ampliada en todo este tiempo. De un módulo pasó a tener cinco. En el principal están las habitaciones, el comedor y los espacios de recreación y estudio. Hay un módulo anexo usado como laboratorio. Estos espacios tienen calefacción y acceso a servicios básicos. El agua para la higiene personal y los baños se captan del subsuelo y se traslada por tuberías que deben repararse cuando se congelan. Los desagües son tratados en un pozo séptico.
Los otros módulos son para el generador de energía, y para labores de soldadura, gasfitería y carpintería. Se tiene también un refugio que queda abierto todo el año en caso de que alguna persona en problemas necesite alimento y un lugar donde alojarse.
Este año se logró instalar el servicio satelital, otorgándole Internet a la base. Esta ha sido la primera vez que militares y expedicionarios han logrado contactarse por videollamada con sus familiares.
El jefe de la estación Machu Picchu, el mayor EP Dany Maquera Vizcarra, dice que esta señal le ha sido muy útil al Ejército para monitorear con coordenadas GPS y por Google Earth a los investigadores que se desplazan por los glaciares o en el mar de la ensenada Mackellar.
Las investigaciones En esta XXVI Campaña Científica del Perú en la Antártida participaron varias instituciones. Por ejemplo, la Autoridad Nacional del Agua, el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología, el Instituto Nacional de Glaciares y Montañas, el Instituto Geográfico Nacional y el Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico han hecho distintos estudios en el glaciar Znosko.
La Universidad Científica del Sur, el Instituto del Mar del Perú y la Universidad Femenina del Sangrado Corazón han estudiado los recursos marinos de la ensenada Mackellar. Para estos trabajos se tomaron muestras de agua, del fondo marino, de algas y se practicó buceo científico.
Sandra Herrera, del Ministerio de Relaciones Exteriores, afirmó que todos los estudios proyectados se concluyeron, salvo algunas mediciones muy puntuales por asuntos climáticos. Los investigadores deberán presentar sus resultados en tanto vayan concluyendo los análisis de laboratorio a lo largo de este año.
Una nueva base A pesar de que la base Machu Picchu tiene la capacidad para alojar a los miembros de cada misión antártica, necesita mejoras, considera el jefe de esta última campaña científica peruana, el coronel del Ejército Ulises Cabanillas.
“Hay sistemas que impiden que las tuberías de agua se congelen y sería bueno que el módulo principal de la base esté conectado al módulo de generación eléctrica. Si en una noche con mal tiempo hay problemas, tenemos que salir a hacer reparaciones y eso es peligroso”, comentó el oficial, quien cumple su cuarta expedición en este continente.
Maquera considera que, además de hacer cambios en la infraestructura, se deben modernizar los sistemas de comunicación.
Según el Ministerio de Relaciones Exteriores, hay planes a largo plazo para mejorar las instalaciones de la base. Se busca incrementa la capacidad de alojamiento de los científicos y ampliar los laboratorios.
En estos días, militares y científicos trasladan sus equipos y muestras al BAP Carrasco para iniciar el retorno a Lima. El buque peruano los trasladará hasta la base chilena Frei y de ahí un avión los llevará a Punta Arenas (Chile). La base Machu Picchu fue cerrada el último domingo luego de realizar algunas arengas por el fin de la misión.
Antártida: conoce el gran iceberg que el BAP Carrasco tuvo que rodear en su misión | FOTOS
El buque peruano navegó cerca del témpano de 30 kilómetros de largo mientras desarrolla trabajos científicos en el estrecho de Bransfield.










La aventura de ir y volver hasta el fin del mundo | GALERÍA
Durante los más de 30 años de presencia peruana en la Antártida, El Comercio ha estado en muchas de las expediciones. Este año hemos vuelto al Polo Sur























Óscar Paz Campuzano 20.02.2019 / 11:42 am Diario El Comercio

Victor Villasante Pacifico Comunicaciones

Pacifico Comunicaciones

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