Octubre 24, 2021
Instalación nuclear de Natanz Foto: Hamed Saber vía Wikimedia Commons CC BY 2.0
El régimen iraní está ansioso por generar un sentido de urgencia en Occidente, presionando a la Administración Biden para que renuncie a su influencia en las sanciones y regrese al JCPOA de 2015. El reciente daño causado a la instalación de enriquecimiento de Natanz puede cambiar esta ecuación. En cualquier caso, como enseñó Munich 1938, es peligroso intentar ganar tiempo a costa de apaciguar a un régimen totalitario ambicioso.
El régimen iraní culpa a Israel por la explosión que dañó gravemente las instalaciones de Natanz. Decidió "tomar represalias" iniciando el enriquecimiento al 60% de uranio 235. El OIEA lo ha confirmado, poniendo a los iraníes un paso más cerca del objetivo de enriquecimiento al 93% (material fisionable de grado militar). La decisión se tomó en el contexto de las conversaciones "indirectas" en curso con los EE. UU. y las conversaciones directas en Viena con los otros cinco socios del Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA) de 2015 y la eliminación de las sanciones contra Irán.
La conducta iraní nos recuerda tres realidades básicas:
El proyecto nuclear iraní tiene un único propósito: la producción de una bomba nuclear. Dejando a un lado las excusas poco convincentes, no hay otra razón para enriquecer uranio al 60% (o incluso al 20%, dado que Irán no tiene ni tendrá submarinos de propulsión nuclear u otros buques). El sesenta por ciento es simplemente una estación de paso declarada para el almacenamiento de material fisible de grado militar. Irán también está trabajando en la fabricación de herramientas de uranio metálico y ha estado en posesión de tecnologías básicas de fabricación de bombas durante casi dos décadas (como lo demuestran los archivos nucleares iraníes capturados). En efecto, se ha abandonado la falsa pretensión iraní de "fines civiles". Nunca hubo una "fatwa" del Líder Supremo contra la adquisición de armas nucleares. El mundo lo sabe, y los iraníes apenas se molestan en esconderlo, que se trata de un proyecto militar. Sin embargo, todo el JCPOA de 2015 se basa en la audaz afirmación (como se explica en la página uno del acuerdo), que es una mentira absoluta: que el proyecto nuclear iraní es de naturaleza civil.
La exactitud y la verdad no son prioridades importantes para el liderazgo iraní. De hecho, una de las formas en que han enfrentado graves reveses - y de hecho, esto le ha servido bien a Israel - es simplemente inventar un logro importante donde no lo hubo, para suavizar el golpe. Por lo tanto, Irán afirmó falsamente haber infligido grandes pérdidas entre los soldados de las FDI [Fuerzas de Defensa de Israel] en respuesta a los ataques aéreos israelíes masivos contra objetivos iraníes en Siria el 10 de mayo de 2018 (Operación israelí "Castillo de naipes" en Siria). Este también puede ser el caso ahora. La afirmación de Irán de enriquecimiento al 60% puede ser precisa, pero no será fácil acumular grandes cantidades de material fisionable en los próximos meses, dado el daño a Natanz.
El principal objetivo del régimen iraní en la actualidad es generar un sentido de urgencia en Occidente (específicamente en la Administración Biden). Altos funcionarios estadounidenses, incluido el secretario de Estado Anthony Blinken, ya han citado evaluaciones alarmistas sobre el tiempo de irrupción [hacia la bomba atómica] de Irán para justificar un rápido regreso al JCPOA como lo fue en 2015; y solo entonces para negociar un acuerdo “más largo, más fuerte y más amplio”. Pero con el apalancamiento estadounidense desperdiciado (tras la flexibilización de las sanciones), ¿qué motivará al régimen iraní a comprometerse? Si Estados Unidos sucumbe a los argumentos de urgencia, que son manipulados por Irán, las perspectivas de lograr los objetivos que el propio Biden se ha fijado serán casi nulas.

Esto pone de relieve la importancia suprema del grave daño infligido a la instalación de enriquecimiento en Natanz. Esta instalación ha sido blanco de varios ataques en el pasado (incluyendo, como relata David Sanger en su libro Confront and Conceal, ciberataques sistémicos planeados durante los años de Bush y llevados a cabo bajo Obama en estrecha cooperación con Israel). Si la batalla es por el tiempo, entonces cada momento es esencial. Por lo tanto, Estados Unidos debería apreciar cualquier retraso significativo en la capacidad de Irán para alcanzar una bomba y, ciertamente, apreciar un revés medido en meses. El tiempo ganado debería utilizarse para mantener la presión sobre Irán hacia un mejor acuerdo, sin las actuales "cláusulas de extinción".
La Administración Biden bien puede resentir las acciones israelíes independientes y ha manifestado su preferencia por la diplomacia antes que el uso de la fuerza. (Ver el documento de Estrategia de Seguridad Nacional Provisional). Eventos como la explosión de Natanz “enturbian las aguas” en Viena y pueden interrumpir las negociaciones lideradas por el Departamento de Estado y los aliados europeos. Pero al final del día, el derecho de Israel a "defenderse por sí misma", un derecho reconocido formalmente por el presidente Obama, es un activo para la diplomacia estadounidense, si se usa de la manera correcta. La independencia de Israel podría proporcionar a los negociadores estadounidenses y sus socios europeos cartas claves a medida que evolucionan las conversaciones.
En cualquier caso, el esfuerzo por “ganar tiempo” es legítimo y digno. Frente a un régimen iraní decidido, ambicioso y totalitario, Estados Unidos no debe ceder principios claves ni renunciar a herramientas decisivas de influencia, ni debe abandonar a sus aliados leales.
Por desgracia, el apaciguamiento europeo de Hitler es la analogía histórica que me viene a la mente. Chamberlain, que probablemente entendía con qué clase de villano estaba tratando, quería ganar tiempo y se sintió tentado a creer que sus concesiones a Hitler en 1938 le permitirían ganar un par de años cruciales. (No lo hicieron. La guerra llegó en 11 meses). La triste observación es que si Chamberlain hubiera estado dispuesto a luchar contra Hitler en ese momento, la Segunda Guerra Mundial podría haberse evitado ya que el Alto Mando alemán estaba listo para derrocar a Hitler. El tiempo supuestamente "comprado" por la debilidad de Chamberlain en Munich se produjo a costa de 60 millones de vidas, la devastación de Europa y Asia y el Holocausto.
Los dos casos no son muy similares, excepto por esta lección principal. Una vez que el deseo de ganar tiempo impulsa la voluntad de aceptar las demandas de un régimen despiadado y totalitario empeñado en la subversión y la destrucción, las consecuencias trágicas son inevitables. Es esta idea la que debería impartirse a los amigos de la política y la diplomacia estadounidenses.
Fuente: JIIS - Instituto de Estrategia y Seguridad de Jerusalén
El coronel (res.) Dr. Eran Lerman es vicepresidente del Instituto de Estrategia y Seguridad de Jerusalén.
Fuente : Aurora Digital
Pacífico Comunicaciones
Victor Villasante
Vista del reactor de agua pesada iraní de Arak - Foto: WANA (West Asia News Agency) vía REUTERS
Dos oficiales de inteligencia le dijeron al diario The New York Times que el daño causado en la planta de enriquecimiento de uranio iraní en Natanz fue provocado por una enorme explosión que destruyó por completo el sistema interno de energía interno -independiente y fuertemente protegido- que abastece a las centrifugadoras subterráneas que enriquecen uranio.
Irán no ha detallado las causas del apagón en el sitio nuclear fuertemente protegido y vigilado, que ya fue blanco de sabotajes previos, ni ha acusado directamente a los servicios de inteligencia israelíes. Por su parte, Israel se ha negado a confirmar o negar públicamente cualquier responsabilidad sobre el hecho. Sin embargo, The New York Times indica que funcionarios de inteligencia estadounidenses e israelíes apuntaron que el Estado judío ha tenido un papel en el incidente.
Al describir la presunta operación encubierta israelí, los oficiales indicaron al rotativo que la explosión ha asestado un duro golpe a la capacidad de Irán para enriquecer uranio y que podría llevar al menos nueve meses restaurar la producción en la planta atómica de Natanz.
El diario sugiere que, de ser así, la influencia de Teherán en las nuevas conversaciones en Viena promovidas por la Administración Biden para restaurar el acuerdo nuclear de 2015 podría verse comprometida significativamente. Irán había amenazado con tomar acciones prohibidas cada vez más duras hasta que las sanciones impuestas por el expresidente estadounidense Donald Trump fuesen rescindidas.
Fuente ;Aurora Digital
Pacifico Comunicaciones
Victor Villasante
El primer ministro Benjamin Netanyahu advirtió que su país “no permitirá que Irán las fabrique”, luego de que Teherán comenzara a producir en su planta de Fordo por encima de los límites impuestos por el acuerdo nuclear de 2015
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu (EFE/EPA/YONATAN SINDEL) Israel denunció este lunes que la decisión del régimen de Irán de comenzar el proceso para producir uranio enriquecido a 20% demuestra que está buscando construir armas nucleares, a pesar de negarlo.
Los medios iraníes anunciaron el lunes el inicio del proceso para producir uranio enriquecido al 20% en su sitio de Fordo, muy por encima del umbral fijado por el acuerdo nuclear alcanzado en 2015.
El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu dijo en un comunicado que la medida “no se puede explicar de ninguna manera excepto como la realización continua de su intención de desarrollar un programa nuclear militar”.
“Israel no permitirá que Irán fabrique armas nucleares”, advirtió.
Israel, considerado como el único país con armas nucleares en Medio Oriente, acusa al régimen de Irán de tratar de crear su propio arsenal nuclear y de querer destruirle.
Netanyahu se opuso al acuerdo de 2015 entre Irán y las grandes potencias mundiales para levantar sanciones internacionales a cambio de congelar su programa nuclear.
Pero en 2018, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sacó a Estados Unidos del acuerdo y volvió a imponer sanciones, lo que llevó a Teherán a revocar sus propios compromisos.

Irán comenzó el enriquecimiento de uranio al 20% en una nueva violación al acuerdo nuclear En mayo de 2019, un año después de la retirada unilateral de Estados Unidos de este acuerdo y la reimposición de sanciones, el régimen persa comenzó a liberarse de sus principales compromisos, incluido el límite de la tasa de enriquecimiento de uranio. Acusado por varios países occidentales e Israel, su gran enemigo, Irán siempre negó que buscase desarrollar el arma atómica.
“El proceso para producir uranio enriquecido al 20% ha comenzado en el complejo de Shahid Alimohammadi [Fordo]”, situado a 180 kilómetros al sur de Teherán, declaró el portavoz del gobierno, Ali Rabii, citado en la página web de la televisión del Estado. El presidente iraní Hassan Rohani dio la orden “estos últimos días” y “el proceso de inyección de gas comenzó hace algunas horas”, agregó.
Irán informó a fines de diciembre al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) sobre su voluntad de producir uranio enriquecido al 20%, el nivel de antes a la conclusión del acuerdo internacional firmado en Viena en 2015.
Este lunes, el OIEA confirmó el anuncio de Teherán. “El director general, Rafael Mariano Grossi, informó a los Estados miembros del OIEA que Irán comenzó a alimentar de uranio ya enriquecido a 4,1% seis cascadas de centifugadoras (...) con el objetivo de subir a 20%”, indicó el organismo de la ONU en una declaración transmitida a la agencia AFP.
Según el último informe disponible de la agencia de la ONU, publicado en noviembre, Teherán enriquecía uranio a un grado de pureza superior al límite previsto por el acuerdo (3,67%), pero no superaba el umbral del 4,5%, y seguía cumpliendo con el estricto régimen de inspecciones del OIEA.

Benjamin Netanyahu advirtió que “Israel no permitirá que Irán fabrique armas nucleares” Los programas nucleares orientados a fines exclusivamente pacíficos -en general para la producción de energía, usos médicos e investigación- se valen de uranio natural o uranio levemente enriquecido a un máximo de 4,5-5% del isótopo U235 (que en el uranio natural se encuentra en valors por debajo del 1%).
Para fabricar una bomba atómica comúnmente se entiende que es necesario enriquecer uranio por encima del 90%, mientras que los reactores utilizados para la propulsión de buques requieren de un enriquecimiento del 20%, por lo que cuando un país comienza a enriquecer uranio en estos niveles se estima que está encarando un programa nuclear de uso militar.
Pero, tras el asesinato a finales de noviembre cerca de Teherán del físico nuclear iraní, Mohsen Fakhrizadeh, el Parlamento iraní (de mayoría conservadora) adoptó una controvertida ley para producir y almacenar al menos “120 kg al año de uranio enriquecido al 20%” y “poner fin” a las inspecciones del OIEA sobre las actividades nucleares iraníes.
El gobierno de Rohani se había opuesto a esta iniciativa. El lunes, Rabii explicó que la posición del régimen sobre esta ley no ha cambiado “pero que se veía obligado a implementarla”.
El pacto de 2015 fue alcanzado tras años de duras negociaciones entre Irán y los cinco miembros permanentes del Consejo de seguridad de la ONU (Reino Unido, China, Francia, Rusia, Estados Unidos), así como Alemania.

Construcciones en la instalación nuclear de Fordo (Maxar Technologies via AP) La Unión Europea (UE) ya advirtió que el enriquecimiento al 20% “constituía un desvío considerable” de los compromisos iraníes “con serias implicaciones en materia de no proliferación”. “No hay que dramatizar. El programa nuclear sigue siendo totalmente transparente y verificable. Debemos concentrarnos en la manera de restablecer la aplicación global del acuerdo”, afirmó por su parte el embajador ruso ante el OIEA, Mijail Ulyanov.
Este anuncio se produce en un contexto de grandes tensiones, tras el primer aniversario de la muerte del general iraní Qassem Soleimani en un ataque estadounidense hace un año en Bagdad, al que Teherán prometió “vengar”. Además, los Guardianes de la Revolución iraníes indicaron este lunes que habían capturado un petrolero con bandera surcoreana en la aguas del Golfo, donde están desplegados buques estadounidenses. Seúl reclamó la liberación del buque.
Ante lo que presentó como “amenazas” iraníes, el Pentágono indicó que había decidido finalmente dejar al portaaviones “USS Nimitz” en el Golfo.
Estos acontecimientos se producen a menos de dos semanas del final del mandato de Trump, que ejerció una campaña de “presión máxima contra Irán”, aumentando las tensiones entre ambas partes con sabotajes, ataques y capturas de buques y drones en el Golfo.
Con la llegada del presidente electo Joe Biden se espera un apaciguamiento, así como un rescate del acuerdo nuclear.
Fuente : SEMANA Mundo
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Victor Villasante

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