Mayo 18, 2024
Los servicios de Inteligencia de Israel cooperan estrechamente con Ucrania, mientras Kiev sigue enfrentando la invasión de Rusia y está aún interesado en aparatos avanzados de seguridad israelí como el sistema antimisiles Cúpula de Hierro o el polémico software de espionaje Pegasus.
Cupula de Hierro Foto: Portavoz del Ejército de Defensa de Israel
Los servicios de Inteligencia de Israel cooperan estrechamente con Ucrania, mientras Kiev sigue enfrentando la invasión de Rusia y está aún interesado en aparatos avanzados de seguridad israelí como el sistema antimisiles Cúpula de Hierro o el polémico software de espionaje Pegasus.
La Inteligencia ucraniana está «cooperando muy de cerca» con su contraparte israelí, aseguró Andriy Yermak, jefe de la oficina del presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, durante una videoconferencia por Zoom.
Según detalló, Kiev agradece los intentos de mediación entre Ucrania y Rusia del primer ministro israelí, Naftali Bennett, y considera Jerusalén como «uno de los lugares prioritarios» para una posible reunión entre Zelensky y el presidente ruso, Vladímir Putin.
«Ya es hora de que se realice este encuentro de presidentes. La guerra ha durado demasiado tiempo», aseguró Yermak, que agregó que espera que Israel pueda usar su influencia para facilitar un acuerdo de alto el fuego con garantías de seguridad para Ucrania.
A su vez, el principal asesor de Zelensky pidió «un apoyo mayor» hacia Ucrania de Israel, que hasta ha mantenido una postura moderada con Rusia por su acuerdo estratégico con Moscú en Oriente Medio.
Entre otras cuestiones, el Estado judío no ha aplicado sanciones a Rusia, y se ha negado a aportar armas o material defensivo a Kiev.
Israel ha rechazado desde antes de la guerra las peticiones ucranianas para adquirir el sistema antimísiles Cúpula de Hierro, que usó con efectividad el pasado mayo en la escalada bélica con los grupos terroristas islámicos que controlan Gaza, cuando interceptó gran parte de los proyectiles provenientes de la franja.
A su vez, Kiev está interesado en el software de espionaje Pegasus, de la empresa israelí NSO Group, capaz de piratear y acceder a toda la información de teléfonos móviles ajenos. El sistema sembró polémica por el uso que varios países habrían hecho de él para espiar a políticos, disidentes, defensores de derechos humanos o periodistas críticos.
«Hemos comunicado claras expectativas de que necesitamos el Sistema Cúpula de Hierro y otras armas», afirmó Yermak.
En relación a las conversaciones que Ucrania mantiene con Rusia, este aseguró que los contactos siguen siendo difíciles.
Según concretó, Rusia ha suavizado sus demandas, pero la falta de acuerdo entre ambas partes permanece en varios puntos fundamentales.
También remarcó que Kiev descarta hacer concesiones territoriales, pero matizó que está abierto a discutir sobre el Donbás o Crimea.
Fuente : Aurora Digital
EFE y Aurora
Pacífico Comunicaciones
Victor Villasante
La necesidad nacional judía es el factor influyente en la política cautelosa de Israel frente a Rusia a la luz de la guerra en Ucrania
Foto captura de pantalla de la reunión del primer ministro Naftali Bennett y el presidente de Rusia, Vladimir Putin, en Sochi, Rusia, en octubre de 2021. Por Tal Beeri
Como estado judío, Israel tiene un interés claro y fundamental en mantener relaciones normales con Rusia en estos días. El interés claro y fundamental de Israel es garantizar la seguridad de unos 200.000 judíos que viven actualmente en Rusia y Ucrania. La comunidad judía en Rusia suma alrededor de 150.000 judíos, mientras que la comunidad judía en Ucrania llega a unas 40.000 almas.
Ningún país del mundo se encuentra en una situación similar a la que se encuentra Israel. Israel tiene que hacer todo lo que esté a su alcance para proteger y mantener a salvo a decenas de miles de personas que viven en Rusia y Ucrania, incluso si eso significa que el primer ministro israelí deba viajar a Moscú en medio de la crisis, reunirse con el presidente ruso y actuar como intermediario con los países occidentales y Ucrania. Como estado judío, el Estado de Israel siempre ha tratado a los judíos que viven en todo el mundo como si fueran sus propios ciudadanos que viven en el país. Por lo tanto, la conducta de Israel frente a Rusia durante la crisis por la guerra en Ucrania debe ser cautelosa.
Una conducta negligente por parte de Israel con respecto a Rusia puede afectar a las comunidades judías arraigadas en Rusia y Ucrania:
Con respecto a la comunidad judía en Rusia, existe preocupación por el posible desarrollo de una atmósfera antijudía en la opinión pública rusa o una situación en la que el gobierno ruso genere tal atmósfera como “acto de represalia”. Dada la situación, la comunidad judía en Rusia puede estar más expuesta a la actividad antisemita en su contra, lo que puede conducir a actos físicos de represalia, tales como dañar a los judíos, las instituciones judías, etc. Además, existe la preocupación de que las puertas de Rusia se cierren a los judíos y no puedan salir de Rusia. Hasta el momento, hay una tendencia creciente de judíos que desean abandonar Rusia. La razón principal de esta tendencia es la guerra en Ucrania y el miedo a lo que se avecina.
En el caso de la comunidad judía en Ucrania, hasta el momento se desconoce el destino del gobierno ucraniano. El régimen puede sufrir la transformación en un régimen bajo la influencia rusa. Existe una posibilidad perfectamente razonable de que los miembros de la comunidad judía en Ucrania (o al menos muchos de ellos) no tengan más remedio que emigrar a Israel. Una gran operación que facilite el traslado de los judíos ucranianos a Israel necesitaría la cooperación de quienes gobernarán y dominarán Ucrania. Existe una posibilidad perfectamente razonable de que en un futuro (próximo) los rusos sean los que gobiernen esencialmente a Ucrania. Hasta que se lleve a cabo tal operación de emigración, Israel querrá entregar ayuda humanitaria a las comunidades judías que viven en Ucrania, algunas ya bajo control ruso. Se necesita la cooperación rusa para tener éxito en la entrega de dicha ayuda humanitaria o llevar a cabo una operación importante que lleve a los judíos de Ucrania a Israel.
En cambio, los aspectos de seguridad relacionados con la actividad militar israelí en Siria no constituyen un motivo para que Israel siga una política cautelosa hacia Rusia y se diferencie de la conducta de Occidente contra Rusia (sanciones y envío de ayuda militar) en el contexto de la guerra en Ucrania. Preservar la política cautelosa de Israel frente a Rusia y diferenciar a Israel de la política occidental frente a Rusia es una necesidad en la que las vidas de decenas de miles de judíos dependen del “estado de ánimo” de los rusos.
*** Como potencia regional, Israel puede continuar realizando actividades militares en Siria incluso sin la coordinación con los rusos. Israel necesita establecer las reglas del juego. Puede constituir una palanca de influencia sobre los rusos y hacer que aceleren la carrera por la influencia contra Irán en Siria ***
En cuanto al aspecto de seguridad, la principal preocupación israelí es el temor de dañar a alguno de los diez mil soldados rusos que operan en el territorio sirio. A la luz de esto, se estableció un mecanismo de coordinación entre Israel y Rusia, en el que existe una “línea directa” operativa entre las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y el cuartel general ruso ubicado en la base Hmeimim al norte de Latakia, en el norte de Siria. La «línea directa» tiene como objetivo coordinar las actividades de la campa de entreguerras (CBW, por sus siglas en inglés) de Israel con los rusos. Sin embargo, es muy probable que en el pasado los rusos abusaran de la coordinación con Israel y, en algunos casos, expusieran las intenciones militares de Israel de antemano al eje radical chiíta liderado por Irán.
Israel sabe cómo comportarse militarmente en Siria, incluso sin coordinación con los rusos. Si bien requerirá esfuerzos de inteligencia adicionales para descartar la presencia rusa mientras se llevan a cabo operaciones de CBW. También requerirá una mayor gestión de riesgos. Aun así, esto es claramente posible.
Como potencia regional, es Israel quien debe establecer las reglas del juego en la región y no permitir que “actores” regionales hostiles (el eje chií radical liderado por Irán) o “actores” invitados, incluso si se los considera superpotencia (Rusia), establezcan las reglas y ecuaciones que inciden directamente en su seguridad. El Oriente Medio debe ser considerado un escenario, e Israel necesita establecer una regla central: cualquier amenaza a la seguridad de Israel, en cualquier parte del Oriente Medio, enfrentará con una respuesta independiente de Israel, y los otros «actores» deben tener esto en cuenta. Ellos son los que deben gestionar los riesgos relacionados con este dominio israelí y no al revés.
Tal política instaría a los rusos a intensificar su carrera por la influencia contra Irán en Siria, contribuyendo así a los intereses israelíes. Tal política israelí también beneficia a los países occidentales mientras enfrentan los desafíos planteados por los rusos (Ucrania), Irán (el acuerdo nuclear) y los chinos (Taiwán).
Fuente: Alma Research and Education Center AURORA DIGITAL
Pacífico Comunicaciones
Victor Villasante
Naftali Bennett durante su breve gira a Moscú y Berlín Foto: GPO vía Flickr El primer ministro israelí, Nafatí Bennett, mantuvo su ofrecimiento de mediar entre Ucrania y Rusia aunque reconoció que «la posibilidad no es alta», recién llegado de su viaje relámpago a Moscú y Berlín.
«Incluso si las posibilidades no son altas, una vez que haya una pequeña apertura, y tengamos acceso a todos los lados y la capacidad, veo que es nuestro deber moral realizar todos los intentos», declaró al inicio de la reunión semanal con su Gabinete de Gobierno.
Su oficina informó hoy de una nueva conversación telefónica con el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, la tercera en 24 horas.
«Regresé hace unas horas de Moscú y Berlín. Fui allí para ayudar en el diálogo entre todas las partes, por supuesto con la bendición y el estímulo de todos los jugadores», explicó hoy el jefe del Ejecutivo.
Bennett mantuvo ayer sábado un encuentro en Moscú de tres horas con el presidente ruso, Vladímir Putin, tras lo que viajó a Alemania para otra reunión con el canciller alemán, Olaf Scholz, en medio de los intentos por poner fin a las hostilidades.
Scholz estuvo el pasado día 2 de marzo en Jerusalén, donde ambos mandatarios analizaron la situación en Ucrania tras la invasión por parte de Rusia.
«La situación sobre el terreno no es buena, el sufrimiento humano es grande y puede ser mucho mayor, si las cosas continúan en la trayectoria actual», alertó Bennett y aseguró que seguirá «ayudando según lo solicitado».
Ucrania ha apostado abiertamente por la mediación de Israel, que mantiene buenas relaciones con las dos naciones.
Bennett ha insistido en que la posición de Israel es «mesurada y responsable» y es de los pocos países del mundo que hoy tiene comunicación directa tanto con el Kremlin como con Kiev.
Israel se coordina con Rusia para bombardear en Siria posiciones proiraníes, ataques que se han mantenido desde el inicio de la guerra en Ucrania.
«Naturalmente, no puedo entrar en detalles», reconoció hoy Bennett sobre la intensa actividad diplomática que ha asumido en los últimos días.
Este lunes, está prevista una tercera ronda de negociaciones entre Rusia y Ucrania en la frontera polaco-bielorrusa para buscar un cese de hostilidades. EFE
Fuente : Aurora Digital
Pacifico Comunicaciones
Victor Villasante
La invasión de Ucrania por parte de Rusia cambia el orden internacional quizá para siempre y traerá importantes cambios estratégicos para el mundo.
Mapa que muestra dos supuestos planes rusos publicados por separado por Bild ​ y el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales enero 2022 – Foto: Wikipedia – CC0 Ricardo Angoso
En apenas diez días, los que van del ataque ruso a Ucrania hasta hoy, el mundo ha cambiado y quizá para siempre. Muchas serán las consecuencias geopolíticas de esta invasión -y no guerra como dice la izquierda de medio mundo- por parte de Rusia a este país europeo, en una ocupación injusta, injustificada y desproporcionada en los medios militares utilizados.
Mintiendo a todos y a todo el mundo, el presidente ruso, Vladimir Putin, ha demostrado al planeta que no es un personaje ni fiable ni con el que se pueda buscar el entendimiento diplomático, sino más bien lo contrario: solamente entiende el lenguaje de las armas y la guerra. Su instinto brutal y despiadado, tal como han mostrado con sus formas atacando a la población civil ucraniana, han revelado de hasta dónde estaba dispuesto a llegar. Estas serán las consecuencias geoestratégicas de esta guerra recién comenzada y que nadie sabe cómo acabará, aunque queda claro que comienza una nueva Guerra Fría de consecuencias inciertas y, seguramente, turbulentas.
La cohesión y sorprendente unidad de la Unión Europea y la OTAN. Tendremos que darle las gracias al sátrapa Putin por haber logrado en unos días algo que nadie había logrado en medio siglo: la unidad de la Unión Europea y la OTAN, junto a los Estados Unidos y todo el mundo occidental, en favor de la causa ucrania. Nadie en todo Occidente, salvo la extrema izquierda residual y la extrema derecha fanática y enloquecida trumpiana, apoyan la cruzada rusa en Ucrania. Nadie, salvo cuatro tarados desprestigiados totalmente y los diarios serviles a la causa rusa, apoya a Putin en su delirio imperial. Putin está absolutamente solo 2. El descrédito absoluto de Rusia en la escena internacional. A partir de ahora, y seguramente durante muchos años, Rusia se ha granjeado un descrédito internacional único desde los tiempos de la Alemania nazi, a la que, al final de la Segunda Guerra Mundial, le habían declarado la guerra decenas de naciones. Los rusos, a tenor de esta invasión y la consiguiente cascada de sanciones decretadas por la UE y los Estados Unidos, se convertirán en los nuevos parias del siglo XXI. Aparte que, en apenas unos días, con el hundimiento del rublo y la inflación descontrolada, los rusos son hoy mucho más pobres, con menos poder adquisitivo, y quedan atrapados en esa gran ergástula llamada Federación Rusa.
3. El indiscutible liderazgo de los Estados Unidos en Occidente. El mundo libre, desde Ucrania hasta Islandia, desde Taiwán hasta Florida, mira hoy hacia los Estados Unidos, nación líder en el mundo que puede garantizar la libertad y la democracia en el planeta frente a los delirios totalitarios e imperialistas de Putin. Si Estados Unidos cumple su deber como garante de las libertades y los derechos humanos en toda Europa, el mundo libre podrá hacer frente a este gran desafío y golpear a Rusia de una forma rotunda y contundente.
4. La redifinición del papel de China en el nuevo orden mundial. China, aunque asomó los dientes antes y durante la ocupación de Ucrania quizá con la intención de anexionarse a Taiwán siguiendo los pasos de Rusia, se está mostrando moderada y menos beligerante de lo que cabía esperar, incluso exhortando a Moscú a una mayor moderación. Su papel en esta crisis, si muestra cordura y se ofreciera a la mediación ante Moscú, será vital para el desenlace de la crisis en las próximas semanas.
5. Probablemente desaparecerá Ucrania de la escena europea. Es un escenario que, a tenor lo que está ocurriendo, no debería descartarse. En cualquier caso, la nueva Ucrania que surja tras la guerra será muy distinta a la que conocemos actualmente en los mapas y casi con toda seguridad las regiones del Este, el Donbas, junto con otros territorios serán anexionados por Rusia tras la invasión. Crimea fue el experimento, Ucrania es la demostración del mismo.
6. La periferia rusa queda bajo amenaza. Ahora cayó Ucrania y seguramente Putin no se va a detener en sus planes neoimperialistas. Bielorrusia, que sorprendentemente y a mi entender erróneamente, ha apoyado a Rusia quedará subordinada a partir de ahora a los interés geoestratégicos de Rusia sin capacidad de cuestionarlos, incluso, llegado el caso, si hubiera cambio de gobierno en Minsk, bajo la amenaza de ser ocupada por su “aliado” ruso. Luego está Moldavia, que no pertenece a la OTAN ni a la UE, y cuya presencia del XIV ejército ruso en Transnistria es inquietante y preocupa a las autoridades de ese país, que seguramente dejarán sus sueños europeístas y altantistas para otro momento más afortunado.
7. Los neutrales de Europa cambian de bando. Suecia, Finlandia y Suiza, después de asistir aterrorizados ante lo que está ocurriendo en Ucrania, comienzan a pensarse seriamente lo de su neutralidad y pacifismo militantes. Finlandia, lógicamente, siendo fronteriza con Rusia, tiene miedo y el pasado, que siempre es una losa, pesa en el subconsciente colectivo, toda vez que ya el gigante ruso intentó ocuparles en 1939, sin éxito, en una cruenta guerra. Suecia conoce bien a los rusos y ya ha sufrido varios veces sus zarpazos. Y quizá Suiza, vista lo visto, prefiera mejor vivir bajo las botas del ‘imperialismo norteamericano” que bajo la despiadada bota putinesca y sus adláteres fascistas. Ya llaman todos a las puertas de la OTAN, ¡bienvenidos!
8. Alemania se arma y prepara para la guerra. Lo nunca visto, de repente, y bajo una coalición de izquierdas, Alemania abandona su discurso pacifista de toda la vida y anuncia que, a partir de ahora, gastará un 2% de su presupuesto en defensa, tal como les había sugerido en alguna ocasión el presidente norteamericano Donald Trump. Aparte de esa medida, también anuncia que modernizará a sus anquilosadas Fuerzas Armadas y destinará a dicho plan unos 100.000 millones de euros, contraviniendo la política de defensa de muchas décadas en esta materia y la neutralidad casi activa de la anterior canciller Angel Merkel, cuyos planes para un gasoducto con Rusia quizá vayan a parar al cubo de la basura. Ojalá.
9. El discurso aislacionista de Trump pierde todo su sentido. El ex presidente norteamericano Donald Trump, por cierto gran amigo de Vladimir Putin, queda absolutamente desautorizado y deslegitimado en esta crisis, tal como los hechos están demostrando y ulteriores lo corroborarán. El gran patán y golpista profeso desautorizó y deslegitimó a la OTAN, se mofó públicamente de la Unión Europea y truncó el vínculo transatlántico, que ha revitalizado Joe Biden, dejando a Occidente indefenso frente a Putin y China. Ahora, con la crisis de Ucrania, poco a poco, se va recuperando la necesaria confianza y unidad de Occidente para hacer frente a esta afrenta. El aislacionismo norteamericano no llevaba a nada, solamente a ese callejón sin salida que han sido Hitler y Putin en la historia. Trump debería ser juzgado por delitos de alta traición, incitación al golpe de Estado y conspiración con el enemigo para ejecutar crímenes de guerra. Qué suerte si nos libramos para siempre de este personaje payasesco y felón.
Fuente :Aurora Digital
La embajada de Ucrania en Israel apeló hoy a sus ciudadanos en el país y a la población israelí en general a sumarse a la lucha contra las fuerzas rusas en territorio ucraniano.
Fuerzas especiales ucranianas Foto: Ministerio de Defensa de Ucrania Andriy Ageev CC BY-SA 2.0 (vía Wikimedia Commons) «Queridos compatriotas, hermanos y todos los ciudadanos solidarios de Israel y otros países que se encuentran actualmente en Israel, la embajada ha iniciado la formación de listas de voluntarios que deseen participar en acciones de combate contra el agresor ruso», señaló la embajada ucraniana a través de una publicación en su cuenta oficial de Facebook.
El mensaje, dirigido a «las personas que deseen participar de la protección de Ucrania ante la agresión militar rusa», instaba a voluntarios a enviar un correo electrónico a una cuenta especialmente creada con este fin, en el que especificaran su nacionalidad, su edad y su formación militar, entre otros datos.
Israel, donde el servicio militar es obligatorio tanto para hombres (tres años) como para mujeres (dos años), cuenta con una importante población de origen ucraniano, tras la masiva llegada de inmigrantes judíos de países de la ex Unión Soviética desde la década de 1990.
Debido a esa ola migratoria, Israel, con poco más de nueve millones de habitantes, tiene una población de más de 1.2 millones de rusohablantes, de los cuales se estima que en torno a un tercio tiene raíces ucranianas.
El pedido de la embajada ucraniana llega un día después de que, según los reportes, el presidente de aquel país, Volodímir Zelenski, pidiera al primer ministro israelí, Naftali Bennett, que Israel mediara entre Rusia y Ucrania y solicitara que la ciudad de Jerusalén albergue conversaciones de paz. EFE

Pacifico Comunicaciones

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