Febrero 26, 2021
Basílica de San Pedro en el Vaticano Foto: Papannon Pixabay

El Vaticano manifestó su “preocupación” por las posibles acciones de Israel para extender su soberanía a partes de Judea y Samaria (Cisjordania).
El secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin, así se lo expresó en una reunión a los embajadores de Estados Unidos y de Israel ante la Santa Sede, Callista Gingrich y Oren David, respectivamente, informó el Vaticano en un comunicado.
Parolin exteriorizó la “preocupación” de la Santa Sede con respecto a “posibles acciones unilaterales” que podrían poner en peligro aún más la búsqueda de paz entre israelíes y palestinos, como así también la delicada situación en el Oriente Medio, indicó el Vaticano.
"La Santa Sede reitera que el Estado de Israel y el Estado de Palestina tienen derecho a existir y vivir en paz y seguridad, dentro de fronteras reconocidas internacionalmente" tal como ya hizo en sendas declaraciones el 20 de noviembre de 2019 y el 20 de mayo de 2020, agrega la nota.
Según el acuerdo de coalición que dio origen al actual gobierno, el primer ministro, Benjamín Netanyahu puede, a partir del primero de julio pasado, elevar a votación en el Gabinete o en la Knéset (Parlamento) su plan para extender la soberanía israelí al 30 por ciento de la disputada Cisjordania. Sin embargo, aún no se ha alcanzado un acuerdo con Washington sobre las modalidades del plan, elaborado en base a la propuesta de paz del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El Vaticano hizo "un llamamiento a las partes para que intenten reabrir la vía de la negociación directa, sobre la base de las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas".
Netanyahu había anunciado la fecha del primero de julio para iniciar la anexión de partes de Cisjordania, pero el día transcurrió sin avances y sin que hiciera alusión alguna ni aclarara los pormenores del plan que sigue debatiendo con EEUU. El martes, Netanyahu se reunió con el embajador de EE.UU., David Friedman, y el enviado especial de la Casa Blanca para el Oriente Medio, Avi Berkowitz. “Hablé con el enviado estadounidense Avi Berkowitz y el embajador David Friedman sobre la cuestión de la soberanía. Es un asunto sobre el que estamos trabajando y sobre el que seguiremos trabajando en los próximos días”, explicó el primer ministro.
Previamente, Netanyahu sugirió a los miembros del Likud que la extensión de la soberanía a parte de Judea y Samaria no sería implementada el 1 de julio, argumentando que se trata de una medida compleja que requiere numerosas consideraciones de índole política y de seguridad. Aurora y EFE

Pacífico Comunicaciones
Victor Villasante
Donald Trump y Benjamín Netanyahu Foto: Casa Blanca Joyce N. Boghosian vía Flickr Dominio Público

El destino del "Acuerdo del Siglo" es incierto porque todavía no está claro si y cuándo la Administración Trump dará luz verde a Israel para implementar parte del acuerdo a pesar de su rechazo por parte de los palestinos. El acuerdo, que debe negociarse entre Israel y los palestinos, sugiere intercambios de tierras en los que Israel anexaría aproximadamente el 30% de Cisjordania. Si el acuerdo permanece irrelevante debido a la negativa de los palestinos a negociar, ¿puede Israel disfrutar de sus beneficios territoriales hasta que los palestinos cambien de opinión (si alguna vez lo hacen)? Las 181 páginas del acuerdo no brindan respuesta a esa pregunta y, por lo tanto, Israel no puede actuar sin un gesto de asentimiento de la Administración Trump. Si tal asentimiento no se da antes de las elecciones de noviembre de 2020 y si esa elección la gana un demócrata, el acuerdo se convertirá en letra muerta.
Si bien Israel debería asegurar el apoyo de Estados Unidos para la implementación parcial del acuerdo en ausencia de negociaciones, también debe adelantarse y mitigar la oposición de la Unión Europea (UE) y del Reino Unido. Esto debe hacerse no solo neutralizando las decisiones unánimes del Consejo de Asuntos Exteriores de la UE gracias a los votos de los gobiernos europeos que simpatizan con Israel, sino también convenciendo a los líderes y creadores de opinión europeos de que el "Acuerdo del Siglo" no es, de hecho, incompatible con el derecho internacional y con la solución de dos estados.
Las primeras reacciones europeas al acuerdo proporcionan una indicación sobre cómo y dónde Israel debe invertir sus esfuerzos diplomáticos. Josep Borrell, el alto representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, emitió una declaración en la que afirmó que el plan Trump "se aparta de... los parámetros acordados internacionalmente" y advirtió que las anexiones israelíes en Cisjordania "no pasarían sin respuesta". Francia dijo que agradecía los esfuerzos del presidente Trump, que "estudiaría" su plan, y reiteró su compromiso con una solución de dos estados y con el derecho internacional. El gobierno británico acogió con beneplácito el plan de Trump y lo calificó de "una propuesta seria", alentando a israelíes y palestinos a negociar sobre su base e insistiendo en que correspondía a ellos determinar si el plan se ajustaba a sus aspiraciones y preocupaciones. Alemania fue más tibia, acogió con beneplácito, por un lado, el respaldo del plan a una solución de dos estados, pero cuestionó por otro lado la compatibilidad del plan con el derecho internacional. Polonia dijo que veía en el plan una "base valiosa" para futuras negociaciones entre Israel y los palestinos, y Hungría dijo vagamente que apoya "todos los esfuerzos" destinados a resolver el conflicto israelí-palestino.
Gracias a los votos de Italia, Austria, Hungría y la República Checa, el Consejo de Asuntos Exteriores de la UE no pudo aprobar una resolución destinada a criticar el plan de Trump y advertir a Israel que no proceda con anexiones en Cisjordania. La táctica de "divide y vencerás" de Israel entre los miembros de la UE fue exitosa una vez más. Pero Israel también debe influir en las opiniones públicas europeas y en los responsables de la toma de decisiones sobre las ventajas del plan y su coherencia con el derecho internacional.
Los principales creadores de opinión y los principales medios de comunicación de Europa son en su mayoría hostiles al plan Trump. Gran Bretaña ofrece un ejemplo típico: mientras el gobierno británico se mostró disponible, la mayoría de los periódicos británicos están horrorizados. The Economist afirmó que el plan "no traerá la paz" y "puede significar el final de la solución de dos estados". Un columnista de The Guardian escribió que el acuerdo debe ser rechazado porque supuestamente va en contra de "innumerables resoluciones de la ONU, los Acuerdos de Oslo de 1993, la Iniciativa de Paz Árabe de 2002 y la idea fundamental de que los palestinos, como los israelíes, tienen el derecho inalienable a la libre determinación".
Israel debe defenderse de estos argumentos y machacar lo siguiente al público europeo.
El resultado final de los Acuerdos de Oslo estaba destinado a ser un "status final", pero ese status no estaba predeterminado. El signatario de los acuerdos en nombre de Israel, el extinto primer ministro Yitzhak Rabin, describió poco antes de su asesinato cómo debería ser este "status final": un estado palestino desmilitarizado con soberanía limitada sobre aproximadamente el 70% de Cisjordania (y toda la Franja de Gaza), y la soberanía israelí sobre Jerusalén unida, así como sobre el Valle del Jordán y los bloques de asentamientos.
El "Acuerdo del Siglo" implementa la visión de Rabin, pero con una diferencia importante para ventaja de los palestinos: intercambios territoriales recíprocos entre Israel y el estado palestino (algo que Rabin nunca hubiera soñado, y mucho menos aprobado). Israel anexará aproximadamente el 30% de Cisjordania, y el estado palestino anexará un territorio de tamaño similar dentro de Israel anterior a 1967 (en el desierto de Judea, en el Negev en la frontera con Egipto y al norte de Cisjordania) de mantera tal que el territorio del estado palestino "abarque un territorio de tamaño razonablemente comparable al territorio de Cisjordania y Gaza antes de 1967" (página 12). El plan garantiza la contigüidad del estado palestino dentro de Cisjordania (a través de puentes y túneles) y entre Cisjordania y la Franja de Gaza (a través de un túnel).
Por lo tanto, el plan Trump cumple con los requisitos de la resolución 2334 del Consejo de Seguridad, adoptada en diciembre de 2016 durante los últimos días de la Administración Obama. Si bien el presidente Trump ha denunciado esta resolución (como lo hicieron muchos legisladores estadounidenses), su plan la cumple. La resolución del Consejo de Seguridad 2334 constituyó un revés para Israel porque "no reconoce ningún cambio en las líneas del 4 de junio de 1967, incluso con respecto a Jerusalén, que no sean los acordadas por las partes a través de las negociaciones". Dado que los palestinos no están de acuerdo con los cambios en las líneas de 1967 sin intercambios de territorios, la resolución 2334 niega de hecho a Israel las ganancias territoriales que fueron posibles bajo la más flexible resolución 242 del Consejo de Seguridad (que no exigía que Israel se retirara a esas líneas). Al incluir intercambios de territorio de tamaños similares, el plan es consistente con la resolución 2334. En cuanto a otras "innumerables resoluciones de la ONU", adoptadas por la Asamblea General, no son vinculantes y carecen de autoridad moral desde que fueron aprobadas gracias a la política de "mayoría automática" de autocracias que pisotean el estado de derecho y cuyo historial de derechos humanos es pésimo.
Finalmente, el plan no niega el derecho de los palestinos a la libre determinación. Se adhiere a la solución de dos estados y tiene como objetivo lograr el "reconocimiento mutuo del Estado de Israel como el estado nacional del pueblo judío, y el Estado de Palestina como el estado nacional del pueblo palestino, en cada caso con igualdad de derechos civiles para todos los ciudadanos dentro de cada estado ”(página 7). Ese estado será desmilitarizado, y su soberanía será limitada para no poner en peligro la seguridad de Israel. Por otro lado, el estado palestino será prodigado con un "Plan Marshall" de 50 mil millones de dólares para construir su infraestructura e impulsar su economía. Estados Unidos está ofreciendo a los palestinos el acuerdo ofrecido a los alemanes y a los japoneses después de la Segunda Guerra Mundial: cambie su ideología destructiva por destrezas económicas.
Esa ideología destructiva alimenta políticas incompatibles con la paz: el pago de salarios a las familias de los terroristas, la demonización de los judíos en los libros de texto escolares y en los medios de comunicación y alimenta la ilusión de que los descendientes de los refugios árabes de 1948 tienen un "derecho de retorno" a Israel. El plan de Trump establece el registro histórico estricto al recordar que la guerra de 1948 produjo refugiados árabes y judíos (en cantidades similares), que UNRWA mantiene vivo el problema de los refugiados, en lugar de resolverlo integrándolos en sus países de acogida.
El plan proporciona un fuerte argumento para mantener a Jerusalén unida bajo la soberanía de Israel: solo Israel (a diferencia de Jordania antes de 1967) ha garantizado la libertad religiosa y la preservación de todos los sitios religiosos en la Ciudad Vieja. Precisamente porque el plan reconoce la importancia de la ciudad para las tres religiones monoteístas, e insiste en mantenerla bajo la soberanía del único país de la región que respeta la libertad religiosa y el estado de derecho. Al mismo tiempo, los barrios de la ciudad fuera de la valla de seguridad estarán bajo soberanía palestina y constituirán la capital del estado palestino.
Los palestinos ya han rechazado directamente el plan incluso antes de verlo, por lo que son consistentes con su posición de rechazo desde que se propuso la partición por primera vez en 1937. Si los palestinos persisten en rechazar las negociaciones, Israel probablemente procederá con anexiones a las que se opone la UE. La única forma en que Europa puede detener esto es convencer a los palestinos de que negocien con Israel un acuerdo imperfecto que les otorgue un estado desmilitarizado en un territorio de tamaño similar al de Cisjordania y la Franja de Gaza anteriores a 1967 y cuya economía será reconstruida e impulsado por una inversión de 50 mil millones de dólares.
Fuente: Jerusalem Institute for Strategy and Security

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Victor Villasante
La organización Palestinian Media Watch (PMW) reveló que el terrorista del Hamas que planificó el secuestro y asesinato de tres jóvenes israelíes en el 2014 recibirá ahora el doble de recompensa mensual por su crimen.
Desde que los tres jóvenes israelíes Eyal Yifrach (19 años), Gilad Shaer (16) y Naftali Frenkel (16) fueron secuestrados y asesinados en junio del 2014, Husam al-Qawasmi ha recibido cerca de 25.000 dólares.
Hasta ahora, al-Qawasmi recibía 2.000 shekels por mes (unos 550 dólares), pero al cumplirse cinco años de su encarcelamiento, la cifra alcanzará los 4.000 shekels por mes (unos 1.100 dólares).
Además, la Autoridad Palestina ha pagado otros cerca de 75.000 dólares a las familias de los dos terroristas que llevaron a cabo el secuestro y asesinato de los jóvenes y que fueron abatidos cuando el ejército israelí intentaba arrestarlos.
El gobierno palestino ha establecido que cualquiera que se involucre en actos terroristas en contra de Israel lo hace obedeciendo, como "soldado", un llamado tácito de estas organizaciones.
De este modo la AP, en coordinación con la Organización de Liberación Palestina (OLP), realiza pagos compensatorios de salarios a los terroristas encarcelados en Israel y otorga pensiones a los familiares de los terroristas que resultan muertos en las acciones.
La Autoridad Palestina realiza los pagos en base a una tabla preestablecida de recompensas según diferentes condiciones personales de los terroristas.
Palestinian Media Watch enumera los pagos a los terroristas según los incentivos establecidos por la Autoridad Palestina.
Debido a que Marwan al-Qawasmi estaba casado y tenía un hijo, además del "monto básico" de 1.400 shekels al mes, la Autoridad Palestina paga mensualmente a su familia 400 shekels extra por estar casado y otros 200 shekels por tener un hijo. De esta forma, pagando 2.000 shekels al mes desde septiembre del 2014, la Autoridad Palestina habría pagado a su familia un total que se acerca a los 32.000 dólares.
El segundo terroristas abatido, Amer Abu Aisheh, también estaba casado y tenía tres hijos por lo que su familia recibe un monto de 2.400 shekels al mes, alcanzando los cerca de 39.000$ desde septiembre del 2014.
En medio de una crisis económica cuya única responsabilidad reposa sobre las erradas políticas de la AP, es una verdadera ironía que Mahmoud Abbas insista en asignar recursos para los pagos a terroristas y se niegue a recibir fondos de los impuestos recolectados por Israel. Además, en la AP el salario de los empleados públicos es reducido mientras el salario de los oficiales es aumentado.
Fuente de la información: Palestinian Media Watch – www.palwatch.org
Madonna en la gran final de Eurovisión Foto Cortesía Orit Pnini para KAN/Handout vía REUTERS.jpg La superestrella Madonna metió un poco de política en el festival de la canción Eurovisión en Tel Aviv durante su actuación con un llamado a la paz en la letra de su nueva canción “Future”, que fue representada con dos de sus bailarines exhibiendo las banderas israelí y palestina en sus espaldas.
La pareja de bailarines que lució las banderas fue la última que abandonó el escenario al final de la canción, momento en el cual Madonna y su co-intérprete Quavo desparecieron dramáticamente en la parte posterior de la escena; mientras el mensaje “Despierta” aparecía en la pantalla.
Los detractores de Israel objetaron el hecho de que el concierto se llevara a cabo en Tel Aviv. En cambio Madonna aseguró que estaba feliz actuar en el país, y la dimensión política fue más que nada un llamado a la coexistencia en vez de a la confrontación.
“No todos vienen al futuro / No todos aprenden del pasado… Ven a dar esperanza / Ven a dar vida / Solo hay una, así que hay que vivirla bien… Ven, haz la paz”, apunta la letra de la canción “Future” de Madonna.
La Unión Europea de Radiodifusión (UER) emitió un comunicado indicando que las banderas israelí y palestina en la actuación de Madonna no estuvieron los ensayos y no habían sido aprobadas. La UER reiteró que el festival de la canción Eurovisión es un evento apolítico y que a Madonna se le explicó eso.
Minutos antes de la actuación, con un parche en el ojo, Madona apareció hablando con el presentador Assi Azar en una entrevista en vivo como parte del show proclamando que la música es un gran unificador: “El poder de la música es unir a la gente”, declaró citando su propia canción.
El multimillonario canadiense israelí, Sylvan Adams, que financió la presentación de Madonna en Israel le dijo a la emisora estatal Kan que la presencia de estrella en Eurovisión nunca estuvo en duda.
Adams destacó que Madonna “quería venir”. “Ella nos conoce, nos quiere”. “Es bueno tener amigos como ella”.
Madonna no es judía pero ha incursionado en la cábala. Ha hecho varios viajes a Israel y ofrecido tres espectáculo en el país.
Fuera de Madonna la competencia pasó casi prácticamente sin protestas pro-palestinas.
Excepto la banda punk tecno Hatari de Islandia que inicialmente atrajo gran atención al decir que sería “absurdo” participar en Israel por sus políticas hacia los palestinos y prometió usar el certamen de Eurovisión para exponer el “rostro de la ocupación”. Al final, terminaron su actuación sin incidentes. Eventualmente, miembros de la banda agitaron banderas palestinas ante las cámaras cuando se anunciaba el total de votos. Un video subido a la red por un miembro de la banda muestra a un guardia de seguridad tratando de confiscar las banderas. En tanto que la Unión Europea de Radiodifusión aseveró que la exhibición contradice las reglas del certamen y podría tener consecuencias.

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