Octubre 27, 2020
Foto cortesía de Aura

El potencial del nuevo sistema de filtración y desinfección de Aura Air para detectar SARS Cov-2 en el aire es puesto a prueba en el Centro Médico Sheba, donde se han tratado a más de 300 pacientes de Covid-19.
Anteriormente, el sistema demostró una efectividad promedio del 99% contra los virus de la gripe H1N1 y H5N1.
"Comenzamos el trabajo colaborativo con Sheba en un esfuerzo por reducir los contaminantes en el hospital, y luego llegó el coronavirus", dijo Roy Friedberg, vicepresidente de Aura Air.
El sistema de desinfección se instalará en los laboratorios donde se diagnostica el virus, en salas de personal médico, quirófanos de pacientes diagnosticados con el virus y salas de pacientes en riesgo.
Aura Air y su socio estratégico, Beth-El Industries, ambas empresas israelíes, han realizado tres pruebas en Estados Unidos, en las que se han mostrado mejoras significativas en la calidad del aire en sitios cerrados, como un hotel, una sala de conferencias y un apartamento residencial.
La compañía recibió una subvención de $1,5 millones de la Autoridad de Innovación de Israel y actualmente está recaudando $5 millones.

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Foto: Pixabay
El país cumple 72 años y para celebrarlo presentamos este viaje a través del tiempo para descubrir cómo el Estado se ha convertido en uno de los más creativos e innovadores.
1948 – Se crea el Estado de Israel
El país nació como tal el 14 de mayo de 1948, unas horas antes de que expire el mandato británico. Once minutos después, EEUU fue la primera nación en reconocer al estado judío. El 15 de mayo, Egipto, Irak, Jordania y Siria invadieron Israel dando comienzo a los 13 meses de la Guerra de la Independencia.
1955 – La energía solar cambia la historia del país
El físico israelí Harry Tzvi Tabor había desarrollado un nuevo tipo de calentador solar para producir agua caliente para los hogares. En 1955, Tabor y Yehudit Bronicki crearon una turbina de energía solar que usaba un líquido especial para activar un generador eléctrico incluso cuando los rayos del sol no fueran lo suficientemente fuertes. Así, aplicaron esta innovación a la energía geotérmica con gran éxito a través de su empresa global, Ormat.
1964 – El agua llega al Desierto del Néguev Se completaron las obras que permitieron comenzar a llevar agua del norte de Israel al seco sur del país. Ese desarrollo fue un gran paso para permitir que el país convierta el desierto de Néguev en el centro de producción de cultivos en Israel.
1978 – Israel ganó su primer concurso de canciones de Eurovisión Por primera vez en su joven historia, Israel ganó el festival Eurovisión de la canción con el tema «A-Ba-Ni-Bi» de Izhar Cohen y Alphabeta. Como resultado, la siguiente edición del certamen (1979) tuvo lugar Jerusalén. Allí, Israel volvió a ganar: esta vez con la canción «Aleluya», interpretada por Gali Atari y Milk and Honey.
1984 – La Operación Moisés trae a judíos etíopes a Israel
Unos 7.000 judíos etíopes fueron trasladados a Israel desde Sudán en una misión secreta llamada “Operación Moisés”. El objetivo era rescatarlos del hambre y la guerra civil. Durante un período de siete semanas, 30 vuelos trajeron a las personas al país. En 1991, la Operación Salomón trajo a otros 14.000 judíos etíopes a Israel durante un período de 36 horas.
1992 – Israel gana sus primeras medallas olímpicas
En los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992 Israel ganó sus dos primeras medallas olímpicas en su décima aparición en la olimpiadas. Yael Arad y Oren Smadja consiguieron una medalla de plata y una de bronce, respectivamente. Desde entonces, Israel ganó siete medallas de bronce más y una de oro (Gal Fridman en vela, año 2004).
2002 – Daniel Kahneman gana el Premio Nobel de Economía El psicólogo Daniel Kahneman recibió el Premio Nobel de Economía por su trabajo en respecto del comportamiento y la psicología del juicio humano en la toma de decisiones. En 2015, The Economist lo nombró el séptimo economista más influyente del mundo.
2020 – Israel confronta al coronavirus con innovación e ingenio La nueva pandemia de coronavirus será la que definirá para siempre al año 2020. En ese contexto, Israel ha respondido a la crisis con el ingenio típico de la comunidad y aplicó de forma veloz muchas tecnologías existentes readaptadas e inventó nuevas para una mejor prevención, diagnóstico, monitoreo y tratamiento de pacientes con COVID-19.
Fuente: Israel21c

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Foto: REUTERS/Amir Cohen

“Entonces me dijo: «Hijo de hombre, estos huesos son toda la casa de Israel, ellos dicen: Se han secado nuestros huesos, se ha desvanecido nuestra esperanza, ¡todo ha acabado para nosotros! Por eso, profetiza y les dirás: Así dice el Señor .A.: Voy a abrir vuestras tumbas; les haré salir de sus sepulcros, pueblo mío, y les llevaré al suelo de Israel”. Yejezkel 37:11-12
La muerte del ser querido, caído en la lucha por la defensa, construcción y subsistencia del hermano, del padre, del hijo, del vecino, de tantos conocidos y de infinidad de desconocidos, cae sin aviso.
De pronto se oye el timbre y adentro de los muros, e, inadvertida, cambia la vida.
No es necesario ver al Oficial que viene con el anuncio, ni oírlo. Ya se percibió. Algunas madres lo sienten en sus entrañas, en su rejem – que en hebreo es también raíz de misericordia. Como algo esperado y negado. Imposible pero real. Muerte que se produce en el mejor momento de la vida, y penetra los muros, y se filtra en cada rincón, dejando el dolor a madre, a padre, sin distinguir, a hermano, a hermana, a hijo o a hija. A veces, a abuelo y a abuela. Deja a madre sola aunque tenga muchos hijos. Solo a padre. Molido al hermano. Exhausta a hermana. Dolida la novia y la amiga, y la tía, y la esposa, y la hija, y la vecina. Sin respuestas. Sin preguntas. En la oscuridad. Llevándose la alegría de la vida. Sin día y sin noche. Cambia la cuenta del tiempo. Altera el espacio. “Ni lluvia ni rocío regarán los campos de perfidia”, dice el poeta bíblico.
Padres sepultan hijos. Rompiendo el equilibrio de la naturaleza.
No hay en el judaísmo ni en la cultura israelí oda a la muerte, ni héroes porque que matan al otro. El culto a la muerte se ha vuelto común en otras civilizaciones pero no entre nosotros.
Pocos días después de Yom Hashoá, cuando las lágrimas no se terminaron de secar, y el corazón sigue doliente por cada uno de los niños, niñas, ancianos y ancianas, personas comunes y sabios de nuestro pueblo que fueran asesinados por la bestia nazi, nos volvemos a enfrentar con el duelo y el dolor, con el recuerdo y la memoria. Dos duelos diferentes, unidos por unos pocos días del destino común como nación. No puede ser casual que las fechas sean tan cercanas aunque nadie pensó en ellas cuando se fijaron. Ambas tienen que ver con nuestro destino común. Ambas presentan realidades sucedidas hace tan poco tiempo que no podemos verlas aún como parte de la Historia. Son nada más y nada menos, partes de nuestra realidad. De dos realidades distintas. De una sola.
Lloramos a los muertos que llenan los cementerios militares junto a las familias y amigos que no se resignan por las muertes de los luchadores. Israel es un país pequeño. Una sociedad en la que todos conocen a alguien que cayó, o a su novia, o a su madre. Las lápidas son todas parecidas, casi iguales, pero, los seres humanos todos únicos y distintos. Recordamos a los que no están, los colocamos en el centro de nuestra vida, pero, no glorificamos a la muerte. En Israel decimos que, con su muerte, nos ordenaron la vida.
Ningún judío tiene hoy derecho de residir en Israel o en los países donde se encuentre, sin tener presente que para que pueda vivir como judío, hubieron quienes regaron la tierra con su sangre y dejaron truncadas sus ilusiones, sus amores, que dieron su Vida para que otros pueda vivirla según su elección. Ellos son parte de nosotros. Con su muerte se llevaron parte nuestra. Y en nosotros, siguen viviendo.
El judaísmo tiene como orden superior la de Vivir. Y elegirán la vida ordena la Torá. La propia e incluso la del enemigo excepto sea por legítima defensa propia.
El rabino Abraham I. Kuk, de bendita memoria, nos enseñó: “los justos y los puros no se quejan por el mal, sino que aplican justicia; no se lamentan por la herejía, sólo agregan fe, no lamentan la ignorancia, añaden sabiduría y conocimiento”. Nuestro deber es agregar vida y amor y construir la Tierra que nos legaron nuestros padres, como heredad eterna. Debemos crear justicia donde no la hay, y educar en la fe en nuestro Creador y en los valores de nuestro pueblo. Formarnos en nuestra cultura y compartirla con quienes deseen formar parte de la misma. Elaboraremos el duelo haciendo por el Otro, haciendo por nosotros, construyendo Israel.
Las lágrimas de Yom Hazicarón no son producto de debilidad, ni de resignación, sino de un corazón perceptivo, de un sentimiento afectivo. Lloramos la ausencia, y lloramos por nuestra soledad cuando ellos ya no están y sin ellos, estamos solos. Solos. Lloramos por esos jóvenes que son cedros que fueron cortados cuando no habían terminado de desarrollarse, que se fueron antes de vivir la vida en su tierra. Sufrimos por sus sueños truncados. Que son nuestros. Por las flores que no darán frutos. Por cada ser humano creado a Imagen. Por esos hombres que crean el caos y la guerra y que son incapaces de detener la muerte. Suspiramos por las mechas apagadas cuando tenían mucha luz para darnos. Gemimos por el mundo que no puede ser paraíso aunque tenga la potencialidad. Lloramos por nuestro pueblo lleno de fe y de amor, que no desea empuñar espada, pero que sin ella no puede vivir. No cantamos. Lloramos.
Y desde la profundidad del sufrimiento imposible de resistir, desde la altura del dolor, viene la luz de Yom Haatzmaut, la que los caídos encienden en el lugar de su eterno descanso, de su última morada. Y, nos ilumina.

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Cerememonia en vivo en recuerdo del Holocausto y el Heroísmo 2020. 20 Abril, 2020
Branko Lustig en Yad Vashem en Jerusalén Foto: REUTERS/Nir Elias Horario: 20 hs de Israel. 14hs de Argentina. 12hs Colombia y México.


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En Venezuela toman la temperatura de una mujer en un puesto de control en el barrio marginal de Catia, Caracas. Foto: Reuters/Manaure Quintero

El coronavirus afecta a todo el género humano, pero en las actuales condiciones de vastos sectores de la población en pobreza y altas desigualdades, los pobres son mucho más vulnerables. Describiendo el contexto en el que se da, el Director de la Organización Mundial de la Salud (OMS) resalta que es un mundo donde 3.500 millones de personas viven en condiciones miserables y sin acceso a servicios esenciales de salud. Por otra parte, el mundo es cada año más desigual. Según el Informe Social Mundial, en el 2019 las desigualdades crecieron en países que representan el 71% de la población mundial. Los 2.155 más ricos tenían el año pasado más que 4.600 millones de personas. Expresando el descontento social al respecto en una encuesta Gallup a 65.000 interrogados en 60 países, el 69% dijeron que las diferencias entre ricos y pobres en sus países “no eran juego limpio”.
Los altos niveles de desigualdad y pobreza llevan a que los pobres tengan mayores posibilidades de contraer la enfermedad en sus modalidades más agudas. Entre otros, su situación particular presenta los problemas que se sintetizan a continuación.
1. Según la OMS los que tienen condiciones de vulnerabilidad están más expuestos. La pobreza lleva a tasas más altas de obesidad, por la ingestión de alimentos “basura” repletos de grasas, azúcares y sal. Ella genera diabetes (como sucede en México, por ejemplo, con más de 80.000 muertes anuales por diabetes), enfermedades cardiovasculares, osteoartritis, y cánceres. En América Latina la actual dieta de fast food plenos en grasas ultrasaturadas, y el consumo en gran escala de bebidas gaseosas, han llevado a que el 58% de la población sea obesa o tenga sobrepeso.
Otra fuente importante de condiciones de enfermedad de los pobres, es el cigarrillo. Los porcentajes más altos de tabaquismo que debilita los pulmones, y lleva a todo orden de cánceres y otras enfermedades se hallan entre ellos.
También la polución, que causa más del 20% de las muertes mundiales, está sobrerrepresentada en los más pobres, que suelen vivir y trabajar en ambientes más polutos.
2. Según los estudios del Centro Chino para Control y Prevención de enfermedades, los que tienen condiciones de enfermedad crónica, presentan una probabilidad de mortalidad por coronavirus, 10 veces mayor que los demás.
3. Corroborando lo anterior, las investigaciones sobre epidemias de influenza, han mostrado que la pobreza y la desigualdad exacerban las tasas de transmisión, y mortalidad.
4. Las desigualdades restan a los pobres posibilidad de contar con lo más elemental, el derecho a días de licencia paga por enfermedad. En USA según el New York Times, entre los que trabajan en el 25% con más altos ingresos el 90% tienen licencias remuneradas por temas de salud. Eso sucede con el 47% de los que trabajan en el 25% de ingresos inferiores. Las desigualdades también influyen en la atención de la salud por las familias. Según una encuesta Gallup, 26% de los americanos difirieron la consulta médica porque no podían afrontarla. Uno de cada cuatro en la familia no hizo un test recomendado por el médico, y uno en cada seis no compró los medicamentos que le dieron por falta de recursos.
5. La OMS ha dictado guías muy prácticas y útiles para prevenir la enfermedad. Pero son difíciles de cumplir para los pobres. Se necesitan políticas públicas muy activas que las posibiliten.
6. La primera recomendación frente al virus es lavarse las manos con periodicidad con un jabón apropiado. Pero resulta que el 40% de la población mundial no tiene un lavabo con agua potable y jabón en su casa. Latinoamérica es un ejemplo típico. Tiene el 31% de las aguas limpias del planeta, pero es muy desigual en todo, incluso el acceso a agua potable. El Tribunal internacional del agua estima que hay en la región 77 millones de personas sin acceso a ella. En países como Perú, con buenas tasas de crecimiento, sin embargo 8 millones de personas no tienen agua potable. Deben comprarla. En las colinas desérticas limeñas cuesta 3 a 10 veces más que en las zonas bajas de Lima.
7. Se recomienda la mayor limpieza, e instalaciones sanitarias adecuadas. En la región hay 100 millones de personas sin saneamiento seguro, y 258 millones que evacuan sus desechos a través de letrinas y fosas sépticas. Todo ellos es fuente de enfermedad, y vulnerabilidad.
8. Se recomienda que los niños estén bien alimentados como un requisito básico de salud. Al cerrar masivamente las escuelas, política imprescindible para evitar el contagio, surge el desafío de cómo comerán los niños pobres de las escuelas públicas, que recibían en la mayoría de ellas buena parte de su alimentación.
9. Hay en América Latina 100 millones de personas que viven en viviendas precarias, en condiciones de hacinamiento. ¿Cómo pueden aplicar las recomendaciones de que haya distancia física entre las personas para bajar las probabilidades de contagio?.
10. El acceso a atención médica en América Latina y otras regiones es limitado. Mueren en el mundo 10.000 personas por día por falta de acceso a servicios de salud. Los países ricos tienen 2 a 10 camas de hospital cada 1.000 habitantes, los países pobres una cada 10.000. Los pobres tienen graves dificultades para tener un diagnóstico del virus, y ser atendidos.
11. El ascenso de la pauperización en América Latina en los últimos años multiplica los casos de pobreza vulnerable en todos los aspectos mencionados y otros. Según la CEPAL, la pobreza aumentó en 27 millones de personas en los últimos cinco años entre el 2014 y el 2019, y es ahora el 31% de la población. En el 2019, hubo más de 6 millones de pobres nuevos. La pobreza extrema creció significativamente y es el 11,5% de la población.
Se requiere en la región como en todo el orbe tener en cuenta especialmente en la lucha contra el virus las realidades de los pobres. Prestarles poca atención es antiético, pero además facilitará la propagación del contagio en la sociedad. Entre otros ejemplos, estudios en USA muestran que los estados que han implantado la obligatoriedad de la licencia paga por enfermedad, han reducido el impacto de las epidemias de influenza en un 40% respecto a los estados que no lo han hecho.
Se impone poner en marcha enérgicas políticas públicas afirmativas de protección de los desfavorecidos. Asimismo, en concertación con ellas iniciativas en gran escala de la responsabilidad social empresarial y de la sociedad civil. Maximizar la solidaridad debe ser una de las consignas principales de estos tiempos difíciles.

Fuente : Aurora Digital
Bernardo Kliksberg es consejero del Encuentro Mundial de Valores. Asesor de diversos organismos internacionales.

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