Diciembre 09, 2022
A medida que finaliza el horario de verano, la gente en Israel tendrá una hora extra de sueño.
Foto ilustrativa de un reloj. Foto: Shutterstock Israel retrocederá los relojes una hora durante la noche del sábado para el domingo marcando el fin del horario de verano del año. A las dos de la mañana de la noche del sábado al domingo, los israelíes necesitan volver a poner los relojes en marcha a la una de la mañana (ganan una hora extra de sueño).
El horario de verano volverá recién el 23 de marzo de 2023. El cambio de horario venidero coincide con el de la Unión Europea, pero no con el de Estados Unidos que volverá a modificarse el 6 de noviembre.
Por otro lado, en 2013, la Knesset aprobó una ley que amplía el horario de verano desde el último domingo de marzo hasta el último domingo de octubre. Antes de eso, el horario estándar comenzaría el sábado por la noche antes de Iom Kipur, por lo que el ayudo del día terminaría una hora “antes”.
Como resultado, el tema de la transición horaria estacional se volvió polémico y se vio envuelto en tensiones políticas entre partidos religiosos y seculares antes de que se implementara el cambio de 2013.
Con la esperanza de allanar el camino para las bases lunares autosuficientes, el instituto que ayuda a convertir el Negev y otras áreas áridas en fértiles se prepara para lanzar un mini-invernadero de semillas y plantas al espacio.
El último disparo que envió Beresheet para aterrizar antes de estrellarse contra la superficie de la luna, el 11 de abril de 2019. Foto: captura de pantalla de YouTube Científicos israelíes planean intentar cultivar una variedad de semillas en plantas en la luna. El proyecto es la próxima frontera para un instituto de investigación ubicado en el desierto de Neguev, al sur de Israel.
Los Institutos Jacob Blaustein para la Investigación del Desierto en el campus Sde Boker de la Universidad Ben Gurion investigan cómo cultivar alimentos en regiones tan áridas de la Tierra. Y ahora están haciendo su primera incursión en el espacio.
Los astronautas de la Estación Espacial Internacional cultivan plantas, pero la agricultura en otras partes del espacio se limitó a una semilla de algodón chino que brotó en la luna en 2019. Los investigadores de Ben Gurion están trabajando con universidades de Australia y Sudáfrica para preparar un pequeño invernadero de dos kilogramos con una variedad de semillas y plantas que viajarán a la luna en 2025.
Científicos de la Universidad Ben Gurion (de izquierda a derecha) Dr. Tarin Paz-Kagan, Prof. Aaron Fait y Prof. Simon Barak en su laboratorio. Foto: cortesía de la Universidad Ben Gurion
La primera nave espacial Beresheet se estrelló contra la superficie de la luna en abril de 2019 en un intento de aterrizar en el satélite de la Tierra. El miniinvernadero que se está preparando para Beresheet 2 estará sellado, reteniendo la atmósfera terrestre, pero estará sujeto a la microgravedad de la luna.
“Las bases en la luna o las colonias en Marte podrían convertirse en una realidad, y estamos explorando si sabemos cómo cultivar plantas allí”, agregó el profesor Simon Barak del Instituto Blaustein a The Times of Israel. Y añadió que el enfoque de las cámaras selladas enviado desde la Tierra sería una solución probable.
“Las plantas serían importantes para la alimentación, el oxígeno, la medicación, la eliminación de CO₂ del aire y también para el bienestar general, ya que se sabe que tener plantas a tu alrededor promueve el bienestar”.
Dijo que el proyecto tendrá un fuerte componente de ciencia ciudadana, con personas en todo Israel y fuera de él, incluidos estudiantes de secundaria, instados a cultivar las mismas semillas y plantas que se enviaron a la luna. Estos constituirán experimentos de control, para compararlos con los de la luna.
“La gente me pregunta por qué gastamos dinero en el espacio si tenemos problemas que deben abordarse aquí en la Tierra”, comentó. “Respondo que la Tierra es finita, sus recursos son finitos, y si nos preocupamos por el futuro, es posible que necesitemos los medios para abandonar el planeta y alcanzar las estrellas”.
Las protestas desatadas por la muerte de la joven iraní Mahsa Amini tras ser detenida por no llevar el velo se acercan al mes de duración sin síntomas de agotamiento, como mostraron las movilizaciones de este sábado.
Estudiantes de la Universidad Amir Kabir de Teherán protestan contra el hiyab y la República Islámica el 20 de septiembre de 2022 Foto: Darafsh Wikimedia Commons CC BY-SA 4.0 Jóvenes iraníes se echaron hoy a las calles una jornada más al grito de “mujer, vida, libertad” o “muerte al dictador” en la víspera de cumplirse un mes de la muerte de Amini, que ha provocado fuertes protestas contra la República Islámica y que han costado la vida a más de un centenar de personas.
Los jóvenes respondían así al llamamiento de un colectivo de activistas, que pidieron a los manifestantes que se movilizaran en «nuevas zonas» para disminuir los riesgos y tratar de reducir la presencia de las fuerzas de seguridad en las principales plazas y vías.
Así, se produjeron protestas en diversos puntos de Teherán, Isfahan, Mahabad, Ardebil, Karaj, entre otras urbes, especialmente en sus universidades.
En la Universidad de Arte Soore de la capital, los estudiantes se pintaron las manos de rojo y pidieron la liberación de compañeros de otros centros detenidos, según el colectivo de activistas 1500tasvir.
Por su parte, los estudiantes de la Universidad de Arte de Isfahan pintaron con manos rojas un mapa de Irán en el que ponía “mujer, vida, libertad” y los nombres de muertos en las protestas.
En otras protestas capitalinas, los manifestantes gritaban “nuestra Masha, nuestra Nika”, en referencia a Amini y a otra víctima.
Y es que además de Amini, otras víctimas mortales se han convertido en símbolos de la represión como son Nika Shakarami, de 17 años, y Sarina Esmaeilzadeh, de 16, fallecidas en la represión de las protestas, según denuncias de sus familias, y en accidentes de acuerdo con la versión de las autoridades.
Las autoridades trataron de frenar esta jornada de protestas con fuertes restricciones de internet, como comprobó NetBlocks, plataforma que que supervisa la conectividad de los usuarios y la censura en la red.
Amini, de 22 años, murió el 16 de septiembre tras ser detenida tres días antes por la llamada Policía de la moral en Teherán por considerar que llevaba mal puesto el velo islámico.
Los jóvenes están protagonizando estas protestas al grito de «Mujer, vida, libertad», en las que piden más libertades, lanzan consignas contra el Gobierno y queman velos, uno de los símbolos de la República Islámica.
Las protestas han ido mutando desde grandes movilizaciones con mujeres quemando velos, a las universidades e incluso a colegios en los que las niñas se quitan los velos y ahora se centran más en pequeñas movilizaciones, esporádicas y dispersas.
Las autoridades han culpado de las movilizaciones a conspiraciones de los “enemigos”, término con el que se suele hacer referencia a Estados Unidos e Israel.
La Policía ha reprimido duramente las movilizaciones con el uso de porras, gases lacrimógenos, cañones de agua y, según la ONU, munición real y la detención de miles de personas.
Amnistía Internacional ha calificado la respuesta estatal de “brutal represión” con “ataques sin límites contra niños que protestaban”.
La ONG Irán Human Rights, con base en Oslo, ha registrado 108 muertos, entre ellas 23 menores, de entre 11 y 17 años. EFE
Siguiendo la tradición, las familias judías comen e incluso pasan la noche en su “sucá”, las pequeñas cabañas de madera o tela con techos de hojas de palma, que construyen en sus patios, balcones o incluso en la calle.
Sucot en Kfar Etzíon, Gush Etzíon, Israel Foto: Zachi Evenor Flickr vía Wikimedia Commons CC BY 2.0 Bajo improvisados refugios de madera adornados con guirnaldas multicolores, los judíos de Israel celebraron este domingo su primera noche de Sucot, la festividad de Los Tabernáculos, que conmemora la difícil travesía de su pueblo hasta la tierra prometida tras liberarse de la esclavitud en Egipto.
“Tenemos que terminar el techo antes de que caiga la noche, porque hoy esperamos la primera lluvia del año”, cuenta un judío del barrio de Arnona, en el sur de Jerusalén, mientras coloca junto a sus hijos los finos maderos que cubrirán su refugio.
Este año, tras el ayuno del Yom Kipur (Día del Perdón), la fiesta del Sucot se inició en el atardecer del domingo 9 de octubre y se extenderá durante una semana.
Según la tradición, las familias judías comen e incluso pasan la noche en su “sucá”, las pequeñas cabañas de madera o tela con techos de hojas de palma, que construyen en sus patios, balcones o incluso en la calle.
Con este ritual, buscan imitar las condiciones de vida que padeció su pueblo durante el éxodo bíblico a través del desierto -habitando en tabernáculos- para llegar a su tierra prometida, tras liberarse de la esclavitud en Egipto .
“La sucá viene a recordar que alguna vez no tuvimos lugar, que alguna vez fuimos esclavos, que estuvimos en el desierto sin saber para dónde ir, que vivíamos precariamente y que todavía mucha gente vive así. Es como recordarnos que no siempre hay abundancia y que hay que mantener la humildad”, explica Adriana Naveh.
Para esta judía laica de origen argentino radicada en Jerusalén, el Sucot “es una oportunidad de reunirse con la familia, de brindar”.
Otra explicación para la fiesta, es recordar los tabernáculos que se hacían en los campos durante la época de las cosechas para protegerlas. Así, los agricultores agradecen por la cosecha del año presente y piden a Dios que les envíe lluvias para el año venidero.
En el barrio ultraortodoxo de Mea Shearim, los habitantes se apresuraban a llegar a sus tabernáculos -adornados con imágenes de rabinos célebres y equipados con camas y mesas- llevando hojas de palmito, sauce, mirto y cidro en las manos, que utilizan en bendiciones ceremoniales. EFE
Fuente :Aurora Digital
Pacífico Comunicaciones
Victor Villasante
"Israel apoya la soberanía e integridad territorial de Ucrania", señaló el Ministerio de Relaciones Exteriores.
Foto ilustración: Dmitry Muravsky / Ministerio de Defensa de Ucrania CC BY-SA 2.0 vía Wikimedia Commons Israel anunció este viernes que no reconoce la anexión por parte de Rusia de las cuatro provincias de los territorios ocupados en el este de Ucrania, indicó el Ministerio de Exteriores de Israel en un comunicado.
«Israel apoya la soberanía e integridad territorial de Ucrania», afirmó después de que el presidente ruso, Vladimir Putin, firmara hoy los tratados de anexión de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiya.
La respuesta israelí se suma al rechazo global internacional a la anexión y a la celebración de los referendos considerados ilegales por Estados Unidos, la UE, la ONU y gran parte de la comunidad internacional.
La relación entre Israel y Rusia -tradicionalmente fluida- se ha mantenido tensa desde el inicio de la guerra en Ucrania debido al alineamiento israelí con las potencias occidentales que condenaron la invasión.
Sin embargo, Israel no impuso sanciones a Rusia ni envió ayuda militar a Ucrania más allá de materiales de protección personal para sus tropas como cascos o chalecos antibalas.
Esta posición se debe principalmente a la alianza estratégica de Israel con Rusia en el marco del conflicto armado en Siria, donde Moscú tiene una importante presencia y permite los bombardeos israelíes sobre milicias proiraníes.
La moderación israelí en su respuesta ha motivado múltiples reclamaciones por parte del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, que este fin de semana volvió a expresar su indignación por no haber recibido el armamento que solicitó a Israel.
Fuente : Aurora Digital
Pacífico Comunicaciones
Victor Villasante
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