Abril 05, 2020
Donald Trump y Benjamín Netanyahu Foto: Casa Blanca Joyce N. Boghosian vía Flickr Dominio Público

El destino del "Acuerdo del Siglo" es incierto porque todavía no está claro si y cuándo la Administración Trump dará luz verde a Israel para implementar parte del acuerdo a pesar de su rechazo por parte de los palestinos. El acuerdo, que debe negociarse entre Israel y los palestinos, sugiere intercambios de tierras en los que Israel anexaría aproximadamente el 30% de Cisjordania. Si el acuerdo permanece irrelevante debido a la negativa de los palestinos a negociar, ¿puede Israel disfrutar de sus beneficios territoriales hasta que los palestinos cambien de opinión (si alguna vez lo hacen)? Las 181 páginas del acuerdo no brindan respuesta a esa pregunta y, por lo tanto, Israel no puede actuar sin un gesto de asentimiento de la Administración Trump. Si tal asentimiento no se da antes de las elecciones de noviembre de 2020 y si esa elección la gana un demócrata, el acuerdo se convertirá en letra muerta.
Si bien Israel debería asegurar el apoyo de Estados Unidos para la implementación parcial del acuerdo en ausencia de negociaciones, también debe adelantarse y mitigar la oposición de la Unión Europea (UE) y del Reino Unido. Esto debe hacerse no solo neutralizando las decisiones unánimes del Consejo de Asuntos Exteriores de la UE gracias a los votos de los gobiernos europeos que simpatizan con Israel, sino también convenciendo a los líderes y creadores de opinión europeos de que el "Acuerdo del Siglo" no es, de hecho, incompatible con el derecho internacional y con la solución de dos estados.
Las primeras reacciones europeas al acuerdo proporcionan una indicación sobre cómo y dónde Israel debe invertir sus esfuerzos diplomáticos. Josep Borrell, el alto representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, emitió una declaración en la que afirmó que el plan Trump "se aparta de... los parámetros acordados internacionalmente" y advirtió que las anexiones israelíes en Cisjordania "no pasarían sin respuesta". Francia dijo que agradecía los esfuerzos del presidente Trump, que "estudiaría" su plan, y reiteró su compromiso con una solución de dos estados y con el derecho internacional. El gobierno británico acogió con beneplácito el plan de Trump y lo calificó de "una propuesta seria", alentando a israelíes y palestinos a negociar sobre su base e insistiendo en que correspondía a ellos determinar si el plan se ajustaba a sus aspiraciones y preocupaciones. Alemania fue más tibia, acogió con beneplácito, por un lado, el respaldo del plan a una solución de dos estados, pero cuestionó por otro lado la compatibilidad del plan con el derecho internacional. Polonia dijo que veía en el plan una "base valiosa" para futuras negociaciones entre Israel y los palestinos, y Hungría dijo vagamente que apoya "todos los esfuerzos" destinados a resolver el conflicto israelí-palestino.
Gracias a los votos de Italia, Austria, Hungría y la República Checa, el Consejo de Asuntos Exteriores de la UE no pudo aprobar una resolución destinada a criticar el plan de Trump y advertir a Israel que no proceda con anexiones en Cisjordania. La táctica de "divide y vencerás" de Israel entre los miembros de la UE fue exitosa una vez más. Pero Israel también debe influir en las opiniones públicas europeas y en los responsables de la toma de decisiones sobre las ventajas del plan y su coherencia con el derecho internacional.
Los principales creadores de opinión y los principales medios de comunicación de Europa son en su mayoría hostiles al plan Trump. Gran Bretaña ofrece un ejemplo típico: mientras el gobierno británico se mostró disponible, la mayoría de los periódicos británicos están horrorizados. The Economist afirmó que el plan "no traerá la paz" y "puede significar el final de la solución de dos estados". Un columnista de The Guardian escribió que el acuerdo debe ser rechazado porque supuestamente va en contra de "innumerables resoluciones de la ONU, los Acuerdos de Oslo de 1993, la Iniciativa de Paz Árabe de 2002 y la idea fundamental de que los palestinos, como los israelíes, tienen el derecho inalienable a la libre determinación".
Israel debe defenderse de estos argumentos y machacar lo siguiente al público europeo.
El resultado final de los Acuerdos de Oslo estaba destinado a ser un "status final", pero ese status no estaba predeterminado. El signatario de los acuerdos en nombre de Israel, el extinto primer ministro Yitzhak Rabin, describió poco antes de su asesinato cómo debería ser este "status final": un estado palestino desmilitarizado con soberanía limitada sobre aproximadamente el 70% de Cisjordania (y toda la Franja de Gaza), y la soberanía israelí sobre Jerusalén unida, así como sobre el Valle del Jordán y los bloques de asentamientos.
El "Acuerdo del Siglo" implementa la visión de Rabin, pero con una diferencia importante para ventaja de los palestinos: intercambios territoriales recíprocos entre Israel y el estado palestino (algo que Rabin nunca hubiera soñado, y mucho menos aprobado). Israel anexará aproximadamente el 30% de Cisjordania, y el estado palestino anexará un territorio de tamaño similar dentro de Israel anterior a 1967 (en el desierto de Judea, en el Negev en la frontera con Egipto y al norte de Cisjordania) de mantera tal que el territorio del estado palestino "abarque un territorio de tamaño razonablemente comparable al territorio de Cisjordania y Gaza antes de 1967" (página 12). El plan garantiza la contigüidad del estado palestino dentro de Cisjordania (a través de puentes y túneles) y entre Cisjordania y la Franja de Gaza (a través de un túnel).
Por lo tanto, el plan Trump cumple con los requisitos de la resolución 2334 del Consejo de Seguridad, adoptada en diciembre de 2016 durante los últimos días de la Administración Obama. Si bien el presidente Trump ha denunciado esta resolución (como lo hicieron muchos legisladores estadounidenses), su plan la cumple. La resolución del Consejo de Seguridad 2334 constituyó un revés para Israel porque "no reconoce ningún cambio en las líneas del 4 de junio de 1967, incluso con respecto a Jerusalén, que no sean los acordadas por las partes a través de las negociaciones". Dado que los palestinos no están de acuerdo con los cambios en las líneas de 1967 sin intercambios de territorios, la resolución 2334 niega de hecho a Israel las ganancias territoriales que fueron posibles bajo la más flexible resolución 242 del Consejo de Seguridad (que no exigía que Israel se retirara a esas líneas). Al incluir intercambios de territorio de tamaños similares, el plan es consistente con la resolución 2334. En cuanto a otras "innumerables resoluciones de la ONU", adoptadas por la Asamblea General, no son vinculantes y carecen de autoridad moral desde que fueron aprobadas gracias a la política de "mayoría automática" de autocracias que pisotean el estado de derecho y cuyo historial de derechos humanos es pésimo.
Finalmente, el plan no niega el derecho de los palestinos a la libre determinación. Se adhiere a la solución de dos estados y tiene como objetivo lograr el "reconocimiento mutuo del Estado de Israel como el estado nacional del pueblo judío, y el Estado de Palestina como el estado nacional del pueblo palestino, en cada caso con igualdad de derechos civiles para todos los ciudadanos dentro de cada estado ”(página 7). Ese estado será desmilitarizado, y su soberanía será limitada para no poner en peligro la seguridad de Israel. Por otro lado, el estado palestino será prodigado con un "Plan Marshall" de 50 mil millones de dólares para construir su infraestructura e impulsar su economía. Estados Unidos está ofreciendo a los palestinos el acuerdo ofrecido a los alemanes y a los japoneses después de la Segunda Guerra Mundial: cambie su ideología destructiva por destrezas económicas.
Esa ideología destructiva alimenta políticas incompatibles con la paz: el pago de salarios a las familias de los terroristas, la demonización de los judíos en los libros de texto escolares y en los medios de comunicación y alimenta la ilusión de que los descendientes de los refugios árabes de 1948 tienen un "derecho de retorno" a Israel. El plan de Trump establece el registro histórico estricto al recordar que la guerra de 1948 produjo refugiados árabes y judíos (en cantidades similares), que UNRWA mantiene vivo el problema de los refugiados, en lugar de resolverlo integrándolos en sus países de acogida.
El plan proporciona un fuerte argumento para mantener a Jerusalén unida bajo la soberanía de Israel: solo Israel (a diferencia de Jordania antes de 1967) ha garantizado la libertad religiosa y la preservación de todos los sitios religiosos en la Ciudad Vieja. Precisamente porque el plan reconoce la importancia de la ciudad para las tres religiones monoteístas, e insiste en mantenerla bajo la soberanía del único país de la región que respeta la libertad religiosa y el estado de derecho. Al mismo tiempo, los barrios de la ciudad fuera de la valla de seguridad estarán bajo soberanía palestina y constituirán la capital del estado palestino.
Los palestinos ya han rechazado directamente el plan incluso antes de verlo, por lo que son consistentes con su posición de rechazo desde que se propuso la partición por primera vez en 1937. Si los palestinos persisten en rechazar las negociaciones, Israel probablemente procederá con anexiones a las que se opone la UE. La única forma en que Europa puede detener esto es convencer a los palestinos de que negocien con Israel un acuerdo imperfecto que les otorgue un estado desmilitarizado en un territorio de tamaño similar al de Cisjordania y la Franja de Gaza anteriores a 1967 y cuya economía será reconstruida e impulsado por una inversión de 50 mil millones de dólares.
Fuente: Jerusalem Institute for Strategy and Security

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Victor Villasante
Donald Trump Foto: Casa Blanca Joyce N. Boghosian Wikimedia Dominio Público
El presidente de EE.UU., Donald Trump, aseguró que tiene identificados 52 objetivos de Irán para responder "muy rápido" y "muy fuerte" a las eventuales represalias de Teherán por la muerte en un ataque estadounidense del poderoso comandante iraní Qassem Soleimaní.
"Que esto sirva como una ADVERTENCIA de que si Irán ataca a cualquier estadounidense o activo estadounidense, tenemos identificados 52 sitios iraníes (que representan a los 52 rehenes estadounidenses tomados por Irán hace muchos años), algunos de ellos de muy alto nivel e importantes para Irán y la cultura iraní, y esos objetivos, e Irán mismo, SERÁN GOLPEADOS MUY RÁPIDO Y MUY FUERTE", dijo Trump en Twitter.
"¡EE.UU. no quiere más amenazas!", añadió el mandatario, que eligió el número 52 por los 52 funcionarios estadounidenses que fueron tomados como rehenes en el asalto a la Embajada de Estados Unidos en Teherán en 1979, cuando los dos países dejaron de tener relaciones diplomáticas.
Trump consideró que la República Islámica "está hablando con mucha osadía sobre atacar algunos objetivos estadounidenses" en respuesta a la muerte en un ataque con drones en Bagdad de Soleimaní, comandante de las operaciones militares de Irán en Oriente Medio, y del comandante de Kataeb Hezbollah (Batallones del Hezbollah) iraquí, Abu Mahdi al Mohandes.
Y, debido a esas amenazas de Irán, que continuaron hoy, Trump respondió con sus nuevas advertencias.
Anteayer, sin embargo, el mandatario aseguró que había ordenado eliminar a Soleimaní, comandante de la Fuerza Quds del Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica iraní y considerado un héroe en el país persa, con el objetivo de "parar una guerra" y no para comenzar ningún tipo de conflicto.
El Gobierno de Trump ha argumentado que el objetivo de eliminar a Soleimaní era impedir un "ataque inminente" que habría puesto en peligro la vida de militares y diplomáticos de EE.UU. en Oriente Medio, región en la que están desplegados entre 60.000 y 70.000 soldados estadounidenses.
Trump volvió hoy a responsabilizar a Soleimaní de la muerte el pasado 27 de diciembre de un contratista estadounidense en un ataque contra una base militar en Irak y aseguró que el comandante iraní también orquestó el asalto a la embajada de EE.UU. en Bagdad, que se produjo en respuesta a bombardeos estadounidenses contra el grupo chií Kataeb Hezbollah en Siria e Irak.
Irán ha prometido que tomará represalias y, en respuesta, EE.UU. comenzó este sábado a enviar a Oriente Medio a entre 3.000 y 3.500 soldados, informó la cadena Fox.
La decisión de Trump ha provocado caídas en bolsa, subidas del precio del petróleo y ha despertado entre varios países, incluidos aliados de Washington, el temor a un conflicto armado.
A nivel interno, varios legisladores de la oposición demócrata han criticado que Trump no les informara previamente del ataque.
Finalmente, este sábado la Casa Blanca formalmente envió información al Congreso sobre la operación para eliminar a Soleimaní, aunque los detalles están clasificados y es posible que no se hagan públicos. EFE y Aurora

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Victor Villasante
Manifestaciones en Irán por la muerte de Qasem Soleimani Foto: Fars News Agency Wikimedia CC BY 4.0
El cuerpo del comandante de de la Fuerza Quds, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica iraní, Qasem Soleimaní, eliminado por Estados Unidos en Irak, llegó este domingo a Irán, donde se van a celebrar ceremonias fúnebres en varias ciudades.
El primer funeral comenzó en la ciudad de Ahvaz, en el suroeste del país y fronteriza con Irak, y al mediodía los restos serán trasladados a la ciudad santa de Mashad (noreste) y posteriormente a Teherán.
En Ahvaz, decenas de miles de personas se congregaron para rendir homenaje a Soleimaní entre gritos de "Muerte a EE. UU.", "Muerte a Israel" y "Muerte a Arabia Saudita", según las imágenes retransmitidas en directo por la televisión estatal iraní.
Las autoridades iraníes han acusado a los aliados de Washington en la región, principalmente Israel y Arabia Saudita, de instigar el ataque que acabó el viernes con la vida de Soleimaní, del comandante de la milicia iraquí chií proiraní Kataeb Hezbollah, Abu Mahdi al Mohandes, y de otros miembros de este grupo.
Los restos de Al Mohandes y de al menos de otro de los fallecidos en el ataque forman parte del cortejo fúnebre en Irán ya que están mezclados con los de Soleimaní y es necesario practicarles pruebas de ADN.
Tras estas pruebas, los restos de los iraquíes serán devueltos a su país, donde ayer se celebraron también cortejos fúnebres en Bagdad y otras ciudades.
Las exequias continuarán mañana en Teherán, donde se celebrará el principal funeral, y terminarán en la ciudad natal de Soleimaní, Kerman, en el sur del país.
Soleimaní, fallecido a los 63 años, era comandante de la Fuarza Quds, encargada de las operaciones fuera de Irán del Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica, y ha estado presente sobre el terreno en Siria y en Irak, supervisando a las milicias respaldadas por Teherán en ambos países árabes.
El líder supremo de Irán, Alí Khameneí, así como los principales dirigentes políticos y militares del país, han jurado que van a vengar el asesinato del comandante, considerado el número dos de Irán.
Por su parte, el presidente de EE. UU., Donald Trump, aseguró que tiene identificados 52 objetivos de Irán para responder "muy rápido" y "muy fuerte" a las eventuales represalias de Teherán. EFE y Aurora
La obra, de casi 11.000 millones de dólares, tiene como objetivo duplicar las entregas de gas natural ruso a la principal economía de Europa, Alemania.

Partes de la tubería Nord Stream en el Mar Báltico frente a la costa de Laage, noreste de Alemania. | Fuente: AFP
El presidente Donald Trump firmó sanciones de Estados Unidos contra las compañías que construyen un gasoducto entre Rusia y Alemania, que según el Congreso podría dar al Kremlin una influencia peligrosa sobre los aliados europeos.
Las sanciones, a las que se opone la Unión Europea, se incluyeron en un extenso proyecto de ley de gastos de defensa para el año fiscal 2020 y
alcanza a compañías que construyen el ducto Nord Stream 2 en el Mar Báltico.
La obra, de casi 11.000 millones de dólares, tiene como objetivo duplicar las entregas de gas natural ruso a la principal economía de Europa, Alemania.
El gasoducto, que está casi completo, pasa por debajo del Mar Báltico, eludiendo a Ucrania.
Las sanciones se enmarcan en un proyecto de ley de financiación anual del Pentágono mucho más amplio por 738.000 millones.
Las medidas estadounidenses enojaron a Moscú y a la Unión Europea, la cual dice que debería poder decidir sus propias políticas energéticas.
En un intercambio el viernes con su homólogo alemán, Heiko Maas, el secretario de Estado Mike Pompeo reiteró su "fuerte oposición" a la construcción de Nord Stream 2.
Moscú, por su parte, ha indicado claramente que llevará a cabo este proyecto a pesar de las sanciones anunciadas, que incluyen la congelación de activos y la revocación de visas de Estados Unidos para los empresarios ligados al gasoducto.
Las compañías involucradas El Departamento de Estado ahora debe comunicar los nombres de las empresas y las personas interesadas en un plazo de 60 días. La mitad del proyecto es financiado por Gazprom y la otra por cinco compañías europeas (OMV, Wintershall Dea, Engie, Uniper y Shell). Desde su inicio, muchos obstáculos se han interpuesto en el camino de este proyecto.
Nord Stream 2 solo obtuvo la luz verde de Dinamarca a fines de octubre para cruzar sus aguas, lo que probablemente retrasará su entrada en servicio, inicialmente programada para fines de 2019.
Uno de los principales blancos es Allseas, con sede en Suiza y contratada por la gigante energética estatal rusa Gazprom para construir la sección en alta mar.
Tras la firma de las sanciones, Allseas anunció en un comunicado la suspensión de los trabajos.
El poder de Gazprom está en el centro de las preocupaciones de Estados Unidos sobre el oleoducto, y también de los países de Europa oriental y central.


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Victor Villasante
Redacción BBC News Mundo
No es la "Guerra de las galaxias" -al menos por ahora- todos los operativos se realizan remotamente con cohetes y satélites, pero el presidente Donald Trump oficialmente lanzó el financiamiento de una fuerza del Pentágono que se concentrará en la guerra en el espacio: la Fuerza Espacial de Estados Unidos.
El nuevo servicio militar, el primero en crearse en más de 70 años, estará bajo el control de la Fuerza Aérea de EE.UU.
Trump describió el espacio como el "más nuevo dominio en el mundo para combatir la guerra", durante una ceremonia en una base militar cerca de Washington,
"En medio de las graves amenazas a nuestra seguridad nacional, la superioridad estadounidense en el espacio es absolutamente vital", señaló.
"Estamos liderando, pero no estamos liderando lo suficiente, pero pronto estaremos liderando por mucho", aseguró
Para qué quiere Trump una Fuerza espacial que "domine el espacio" El misterioso satélite ruso con un "comportamiento muy anormal" que preocupa al gobierno de Estados Unidos "La Fuerza Espacial nos ayudará a disuadir la agresión y controlar la posición de ventaja más alta", añadió.
Los fondos destinados para la nueva fuerza se confirmaron el viernes, cuando el presidente firmó el presupuesto militar anual de EE.UU. de US$738.000 millones.
El lanzamiento de la Fuerza Espacial estará financiado inicialmente por US$40.000 millones en su primer año.
¿Qué hará la Fuerza Espacial? La intención no es poner tropas en órbita, pero protegerá las instalaciones de EE.UU. en el espacio, como cientos de satélites que se usan para la comunicación y vigilancia.

La nueva Fuerza Espacial pretende proteger las instalaciones que EE.UU. tiene en órbita alrededor de la Tierra. Es una medida que sucede en medio de lo que los altos comandos de EE.UU. ven como los avances que China y Rusia están logrando en la última frontera militar.
Con anterioridad, el vicepresidente, Mike Pence, había dicho que esas dos naciones poseían láseres aéreos y misiles antisatélite que EE.UU. tenía que contrarrestar.
"El ambiente espacial ha cambiado fundamentalmente en la última generación", declaró Pence. "Lo que una vez fue pacífico e incontestado ahora está abarrotado y es antagónico".
Qué son las armas hipersónicas y la competencia entre China, Estados Unidos y Rusia para desarrollarlas primero La carrera entre China y Estados Unidos por los revolucionarios globos ultraligeros capaces de remplazar a los satélites La Fuerza Espacial se fundamentará sobre el trabajo del existente Comando Espacial de EE.UU. (SpaceCom), que fue creado en agosto para manejar las operaciones militares de EE.UU. en el espacio.
La secretaria de la Fuerza Aérea, Barbara Barrett, dijo que la Fuerza Espacial comprendería un personal militar y civil de unos 16.000.
Estará bajo el comando del general de la Fuerza Aérea Jay Raymond, que actualmente dirige Space.Com.
A comienzos de este mes, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, sugirió que la expansión de Estados Unidos en el espacio representaba una amenaza a los intereses rusos y requería una respuesta de Rusia.
"El liderazgo político-militar de EE.UU. abiertamente considera el espacio como un escenario militar y planea realizar operativos allí", advirtió Putin.

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