Diciembre 01, 2021
Fragmento de los Rollos del Mar Muerto que fue estudiado genéticamente Foto: REUTERS/Ronen Zvulun
El ADN de los pergaminos sobre los que se escribieron los Manuscritos del Mar Muerto se ha usado para intentar reconstruir partes de esa colección de más de 25.000 fragmentos que, entre otros textos, incluyen las copias más antiguas de la Biblia hebrea, según un estudio que publica hoy martes Cell.
Investigadores de la Universidad de Tel Aviv (Israel) y Uppsala (Suecia) han usado este nuevo enfoque, basado en las "huellas" de ADN tomadas de las pieles de animales en las que se escribieron esos textos, para tratar de encontrar una forma de reconstruirlos y ordenarlos, lo que hasta ahora ha sido un desafío.
Los Manuscritos de Mar Muerto, con una antigüedad de más de 2.000 años y redactados en su mayoría en hebreo y arameo, fueron descubiertos en la década de los cincuenta del siglo pasado y es uno de los hallazgos arqueológicos más importantes.
Reconstruir y ordenar estos manuscritos plantea dos grandes desafíos, uno de ellos; que la mayoría está rota en miles de fragmentos, que tuvieron que ser clasificados y ensamblados sin conocimiento previo de cuántos pedazos se habían perdido para siempre o -en el caso de las composiciones no bíblicas- cómo debe leerse el texto original.
Por eso, "dependiendo de la clasificación de cada fragmento, la interpretación de cualquier texto podría cambiar dramáticamente", resalta el investigador Oded Rechavi, de la Universidad de Tel Aviv, en un comunicado.
El segundo desafío es que la mayoría de los rollos no se descubrió directamente en las once cuevas de Qumran, cerca del Mar Muerto, sino que se consiguió a través de anticuarios, por lo que no está claro su orden cronológico, lo que hace mucho más difícil reconstruirlos y situarlos en su contexto histórico.
El equipo de investigadores extrajo de algunas de las piezas el ADN antiguo de las pieles de animales que se usaron para hacer los pergaminos y usaron técnicas similares a las forenses para establecer relaciones entre los fragmentos, basadas en las evidencias genéticas y en el análisis del lenguaje de los textos.
Las secuencias de ADN revelaron que la mayoría de los pergaminos analizados se hizo de oveja, algo que no se sabía.
Los investigadores consideraron que las piezas hechas de la piel de la misma oveja tenían que estar relacionadas y que era más probable que los pergaminos de ovejas estrechamente relacionadas encajaran entre sí más que los de ovejas diferentes o de otras especies.
Aunque las evidencias que proporciona el ADN contribuyen al entendimiento de los manuscritos, solo "pueden revelar una parte de todo el cuadro y no resuelve todos los misterios", ha advertido Rechavi.
Los investigadores tuvieron que extraer pequeñas cantidades de ADN, otros textos aún no se han analizado y algunos ni siquiera pueden serlo ante el temor de que se estropeen.
El equipo se ha encontrado con casos como que dos piezas que se pensaba que iban juntas, estaban hechas de animales diferentes, oveja y vaca, lo que sugería que no deberían estar juntos.
El ejemplo más notable es el de dos rollos que incluyen diferentes copias del libro bíblico de Jeremías.
El análisis del texto en esas piezas "sugiere que no solo pertenecen a diferentes pergaminos, sino que representan diferentes versiones del libro profético", ha señalado Noam Mizrahi de la Universidad de Tel Aviv.
"El hecho de que los pergaminos que son más divergentes textualmente también estén hechos de especies animales diferentes es indicativo de que tienen procedencia diferente", agrega. Para los investigadores, que diferentes versiones del libro circularan en paralelo sugiere que "la santidad del libro bíblico no se extendía a su redacción precisa", lo que contrasta con los textos mutuamente exclusivos que fueron adoptados más tarde por el judaísmo y el cristianismo.
Otros aspectos destacados incluyen la comprensión de la relación entre las diferentes copias de una obra litúrgica no bíblica conocida como los Cantos del Sacrificio del Sábado.
El análisis muestra que las diversas copias encontradas en las diferentes cuevas de Qumran están estrechamente relacionadas genéticamente, pero la copia encontrada en Masada es distinta.
Los investigadores espera que se puedan analizar nuevos fragmentos de estos manuscritos, para añadirlos a un banco de datos que permita lograr un "genóma" más completo de los Manuscritos del Mar Muerto. EFE

Pacífico Comunicaciones
Victor Villasante
Descendientes de Adán y Eva
Estudios científicos del ADN revelaron que todos los humanos descienden de un padre y una madre comunes, que aparecieron hace 100.000 o 200.000 años después de un cataclismo que casi destruyó a la raza humana.
El descubrimiento de los científicos ha abierto el debate. Este puede ser uno de los estudios más desafiantes jamás realizados.
The Daily Mail informa que estos nuevos hallazgos ponen en duda los patrones de evolución actualmente aceptados por la comunidad científica en general.
La investigación fue dirigida por el investigador principal Mark Stoeckle y el investigador David Thaler de la Universidad de Basilea, Suiza, y se publicó en la revista Human Evolution.
Los investigadores dicen que estudiaron los "códigos de barras" genéticos de cinco millones de animales de 100,000 especies diferentes, para llegar a sus conclusiones. Los códigos de barras son fragmentos de ADN que residen fuera del núcleo de las células vivas, el llamado ADN mitocondrial, que las madres transmiten de generación en generación.
Este estudio genético apunta que todos los seres humanos descienden de una misma pareja, que habría vivido entre 100 y 200 mil años atrás. Los científicos también encontraron que el 90 por ciento de todas las especies de animales vivas hoy en día surgieron al mismo tiempo que los humanos, en algún lugar hace unos 250,000 años, lo que pone en duda los patrones de la evolución humana.
Entonces, en un momento en que las personas tienden a ver las diferencias entre sí en términos de raza, estatus social, etc., los científicos sugieren que cuando nos referimos a nuestros semejantes, en realidad nos estamos refiriendo a nuestros hermanos y hermanas genéticos.
"En un momento en que los humanos ponen tanto énfasis en las diferencias individuales y grupales, tal vez deberíamos dedicar más tiempo a las formas en que nos parecemos unos a otros y al resto del reino animal", dijo Mark Stoeckle.

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