Abril 02, 2020
Foto: Reuters/Thibaud Moritz

Ante la expansión del coronavirus y la falta de material médico, Israel ha comenzado a producir respiradores en una fábrica de misiles, confirmó este miércoles un portavoz del Ministerio de Defensa.
El país "debe desarrollar capacidades independientes en todo lo relacionado con la pandemia de la COVID-19", según declaró el titular de esta cartera, Naftali Bennett, quien aseguró que el país, en la actual situación de emergencia, no puede depender del abastecimiento del extranjero.
La producción de respiradores -esenciales para tratar a pacientes graves y que escasean en todo el mundo- empezó el martes en una instalación del grupo estatal Industria Aeroespacial de Israel (IAI) con colaboración de Inovytec, empresa especializada en utensilios médicos de emergencia.
En el primer día de trabajo se produjeron treinta unidades, ya entregadas al Ministerio de Sanidad, que trata de evitar la saturación en los hospitales.
Según las autoridades, la tasa de mortalidad -del 0,3%- es relativamente baja en relación a otros países, pero ante la propagación de la enfermedad se necesitan más respiradores.
Por el momento, Israel dispone de unos 2.000, alertó Bennett, por lo que debe incrementar la cantidad de este material y otro tipo de utensilios sanitarios, una tarea en la que también está involucrado el Mosad, servicio de Inteligencia exterior, que busca proveedors en todo el mundo.
Israel firmó hoy un acuerdo con una empresa local para obtener unos 35 millones de mascarillas y cientos de miles de trajes de protección para su personal médico, que se producirán en una fábrica de la ciudad israelí de Sderot, colindante con Gaza.
El jefe de Estado Mayor, Aviv Kohavi, y dos generales, fueron puestos esta semana en cuarentena por haber estado en contacto con un oficial que dio positivo. Aunque los tres dieron negativo a las pruebas, seguirán aislados como prevención hasta el fin de semana.
Israel ha impuesto un confinamiento temporal que ha parado casi por completo la economía del país y ha dejado a más de 840.000 personas sin empleo el mes de marzo.
Para hacer frente a esto, el primer ministro, Benjamín Netanyahu, anunció un plan de rescate de unos 20.500 millones de euros, el 6% del PIB. EFE
Pacífico Comunicaciones
Victor Villasante
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La pandemia del COVID-19 está causando una revolución en línea, una que brinda oportunidades pero también crea riesgos. La vigilancia de personas infectadas y en cuarentena a través de aplicaciones móviles está ayudando a frenar la propagación del contagio, pero contiene una amenaza implícita a la privacidad. La seguridad cibernética se está probando a medida que los piratas informáticos buscan formas sin precedentes de utilizar la situación para atacar gobiernos, empresas e individuos.
La identificación y el aislamiento de las personas infectadas y en cuarentena por el coronavirus (COVID-19), así como las personas con las que han estado en contacto, se consideran una prioridad en la lucha internacional contra la pandemia. Las políticas gubernamentales difieren en los métodos de monitoreo de estos ciudadanos y los términos legales bajo los cuales sus datos se pueden mantener y compartir.
Un artículo de The New York Times analiza las prácticas de vigilancia en línea que se aplican actualmente en Australia, China, Italia, México, Singapur, Corea del Sur y EE. UU. para rastrear los movimientos de los pacientes con coronavirus o enviar mensajes de advertencia. En Israel, el primer ministro Benjamín Netanyahu anunció que todos los medios, tanto tecnológicos como digitales, se utilizarán para combatir la propagación del virus.
En circunstancias normales el uso de herramientas de vigilancia en línea provocaría un debate inmediato e intenso sobre las implicaciones en la privacidad. La misión de la Iniciativa Global Pulse de la ONU es garantizar que la big data, la inteligencia artificial y las tecnologías emergentes se aprovechen de manera segura y responsable para el bien público.
Pero en este momento, salvar vidas se considera una preocupación más urgente. Un estudio de marzo de 2020, realizado en la Universidad de Oxford, muestra que varios métodos de contacto directo en línea, incluido el rastreo instantáneo de contactos de primer grado y la práctica de informar a los usuarios cuándo pueden moverse de manera segura o cuándo deben buscar ayuda médica y evitar a las personas vulnerables, tienen el potencial de detener la propagación de la epidemia si son utilizadas correctamente y por suficientes personas.
Un equipo de expertos en investigación médica y bioética de la misma institución está apoyando a varios gobiernos europeos en su esfuerzo por diseñar una aplicación móvil de coronavirus para el rastreo instantáneo de contactos. En Israel, el Ministerio de Salud ya lanzó una aplicación telefónica para ayudar a prevenir la propagación del virus.
El uso de Internet en la era del coronavirus crea oportunidades y riesgos, y esos riesgos se extienden más allá del potencial de uso indiscriminado e irresponsable de los datos por parte de gobiernos o empresas. Según Reuters, piratas informáticos intentaron ingresar a la Organización Mundial de la Salud a principios de marzo. El Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU. también fue atacado, y el Centro Canadiense de Seguridad Cibernética emitió un alerta sobre los riesgos para las organizaciones nacionales de salud que participan en la respuesta al coronavirus.
Las armas cibernéticas y biológicas se pueden combinar con intenciones maliciosas y resultados potencialmente desastrosos. Como reflejo de esta preocupación, la ciberseguridad se menciona en la Estrategia Nacional de Biodefensa de Estados Unidos. Erel Margalit, fundador y presidente de Jerusalem Venture Partners, llega a argumentar que, aunque no hay pruebas de que el virus actual sea el resultado de un ataque cibernético, podría llegar a serlo.
Si bien los orígenes del coronavirus aún se están debatiendo e investigando, un nuevo estudio en [la revista científica] Nature califica como "improbable" el escenario de una creación de laboratorio. Pero incluso si el virus no es un arma biológica, la cuestión de la ciberseguridad que rodea su brote está lejos de ser trivial. Los ciberdelincuentes buscan formas de capitalizar las crisis, incluidos escenarios de pandemia como el coronavirus. La seguridad nacional podría verse en peligro ya que los políticos, diplomáticos y oficiales militares se verían obligados a sustituir el teletrabajo y las cumbres virtuales por reuniones cara a cara. Las oficinas bien equipadas [con ciberseguridad] no se utilizan a medida que los usuarios recurren al acceso remoto y la conectividad a través de computadoras y teléfonos inteligentes. Se han tomado medidas en la mayoría de los países para garantizar la seguridad de las comunicaciones en línea, pero los esfuerzos para interceptar las conversaciones ciertamente se multiplicarán. El descuido y las debilidades en los enlaces de comunicación son regalos para los hackers.
Los empleados de los sectores público y privado deberán trabajar desde casa durante un largo período. A menos que sus agencias, organizaciones o compañías les hayan proporcionado herramientas y aplicaciones seguras, sus datos serán fáciles de robar. La experiencia de Israel para prevenir esto puede ser beneficiosa para otros países.
Los peligros pueden ser financieros, como fugas de tarjetas de crédito e incumplimiento de cuentas bancarias privadas. Interpol ha advertido sobre el fraude financiero a través de estafas de phishing y llamadas falsas sobre supuestas curas médicas, donaciones internacionales, ayuda estatal o exenciones de impuestos. Y existe otro peligro: los piratas informáticos pueden acceder a información genética privada, ya sea para chantajear empresas o individuos para obtener dinero a cambio de la no publicación de datos sensibles o para vender información a las partes interesadas.
El coronavirus no solo afecta la salud pública y la economía. También está trayendo otros desafíos a la vanguardia, tales como el manejo de la repentina revolución "virtual". Cuando termine la pandemia, los líderes mundiales deberán trabajar juntos para mejorar la alfabetización digital y la gobernanza cibernética internacional. La pregunta es si Internet se convertirá en una nueva frontera para la cooperación o en un campo de batalla competitivo.
El Dr. George N. Tzogopoulos es investigador asociado de BESA, profesor de la Universidad Democritus de Tracia y profesor visitante del Instituto Europeo de Niza.
Fuente: The Begin Sadat-Center for Strategic Studies
Aurora Digital Israel
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Victor Villasante
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Israel es uno de los países más seguros del mundo para sus ciudadanos en época de la crisis del Corona. El presente artículo es escrito desde la responsabilidad de compartir lecciones urgentes en la lucha contra el Coronavirus, desde una óptica israelí, y está dirigido a tomadores de decisiones políticas en todo nivel: corporaciones, comunidades, barrios, ciudades, países, etc. Con estas lecciones, pretendemos que se repliquen algunos de los aciertos que tuvo Israel y que se eviten algunos de los desaciertos. Esta es solo una primera entrega de lecciones parciales.
Lo escribimos desde Conexión Israel, un emprendimiento por el cual llegaron a Israel centenas de tomadores de decisiones y formadores de opinión política, económica y cultural de América Latina desde el año 2015. Con ellos, tuvimos la posibilidad de dialogar y profundizar desde la reciprocidad entre las partes. Esperamos pueda aportar.
El abajo firmante es el único responsable de la elección de las lecciones y su redacción.
6 Lecciones Aprendidas
1. No más política partidaria- la historia va a juzgar a aquellos que tengan una visión meramente partidaria durante una de las crisis más agudas de nuestra época. En tiempos anormales, hay que tomar decisiones políticas anormales. Si tu objetivo es que la población coopere, llegó el momento de dejar atrás divisiones partidarias y adoptar una política de Estado basada en la unidad nacional y la mayor solidaridad posible entre las partes. Al tomador de decisiones políticas no la alcanza con “la mitad más 1”- todos deben cooperar.
En Israel, véase el caso del centrista Benny Gantz, que decide pagar un precio político para conformar un gobierno de unidad nacional, para un mejor enfrentamiento con la crisis.
2. No flagelar al público (ej. a la ciudadanía). Comunicarles un “escenario negro” cuya probabilidad de concretarse es remota, es inútil. La credibilidad que le confieren a sus líderes, y el entendimiento de la realidad de lo que está sucediendo en el terreno, son la llave para la estabilidad de tu país o comunidad, inclusive en tiempos de crisis.
Un desacierto en Israel a este respecto, se vislumbra cuando el Director General del Ministerio de Salud transmite a la ciudadanía que aquí puede suceder lo mismo que en Italia. En Italia la mediana de la edad es de 45.9 años y 20% de la población es mayor de 65 años. En Israel la mediana es de 30 y solo el 10% son mayores de 65.
3. Decir la verdad, la verdad y nada más que la verdad! Compartí con tu ciudadanía, tu comunidad o en tu organización los datos de forma transparente, así como la estimación de la situación, las dificultades que se vienen y las esperanzas que nos puede llegar a deparar el camino a recorrer en la crisis. La verdad siempre salta a luz y sin políticos confiables, es difícil gerenciar la crisis personal que vive cada uno.
4. Realizar test del Corona es invertir en servicios de información. Esto es una guerra, y en la guerra los servicios de información “son tus ojos” para la toma de decisiones. Así como en la guerra estos servicios le proporcionan al tomador de decisiones la imagen de las fuerzas amigas y las fuerzas enemigas y esta es la base para liderar las batallas, también testear a la población confiere la imagen de los sanos y los portadores, condición fundamental para liderar la epidemia. Si logramos aislar a los portadores, podemos ir paulatinamente “liberando” a los sanos, y así asegurarnos que el peso de la salud, no recaiga tanto en la economía.
En Israel se están efectuando 10 mil test a la población al día, esto permitió disminuir la aceleración del contagio significativamente.
5. La toma de decisiones nacional debe estar basada en alternativas estratégicas diversas. Esta lección nos lleva a preguntarnos este tipo de cuestiones. ¿Acaso todo lo que concierne a la salud debe primar sobre todo lo que concierne a la economía? ¿Cuáles son las alternativas? ¿Acaso se pueden utilizar los servicios de inteligencia oficiales para socavar la privacidad de la ciudadanía a cambio de mayor salud? ¿Hasta qué punto? Las decisiones que son tomadas sin un proceso metódico y ejercitado de toma de decisiones y sin diversas alternativas estratégica en cada cruce de decisión, no suelen ser decisiones óptimas.
En Israel más de 700 en 4500 portadores del virus fueron identificados gracias a la geolocalización telefónica de los contagiados, tecnología que si bien socavan la privacidad, tiene un gran beneficio para la salud pública. En China gracias a un buen mapeo de la población. En algún momento, más adelante, será menester llegar a esta fase, sino el remedio del aislamiento puede llegar a ser peor en términos estratégicos que la enfermedad del Corona.
6. Dividir por equipos la gerencia de la crisis. En toda crisis deben haber equipos/personas que gerencien el presente, equipos que gerencien la próxima fase y así sucesivamente hasta equipos que su rol es vislumbrar el fin de la crisis. En caso que dichos equipos existan, es importante informarlo al público, eso fortalece la percepción de seguridad. Si no existen, hay que armarlos. Esta es una importante lección aprendida de las guerras de Israel y todo hace parecer que Israel la está aplicando para enfrentarse al virus.
Por último, mi intención del texto es compartir conocimiento e información en base a experiencia y les dejo aquí mi mail para que compartan las experiencias aprendidas en sus países, cuyo valor es idéntico al de estas líneas. Agradezco el aporte y la crítica de mis conciudadanos israelíes, para que este manual sea más efectivo para nuestras sociedades.
Fuente Aurora Digital
Pacífico Comunicaciones
Victor Villasante
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Ya nos hemos acostumbrado a escuchar con asombro las noticias provenientes del frente israelí en la batalla por lograr significativas victorias en materia de medicina, salud y bienestar. Por supuesto, la nación que ha hecho de la innovación tecnológica un modo de vida está aportando sus mejores armas para ganarle terreno a la pandemia generada por el más minúsculo de los enemigos de la humanidad.
Como muestra, podemos acotar que este pasado 24 de marzo se llevó a cabo una serie de teleconferencias entre expertos israelíes y de otras partes del mundo para atacar el problema del coronavirus, mientras que en abril se llevará a cabo un evento que sentará, virtualmente, a inversionistas frente a investigadores en biotecnología y tecnología médica.
Una rápida revisión de los medios especializados nos aporta asombrosa información acerca de los logros actuales o los que vienen en camino.
Por ejemplo, en el campo de la detección de la infección y de afectados por el coronavirus varias empresas israelíes están en una campaña tan frenética como eficiente para lograr los mejores y más prácticos métodos de detección de la infección en muestras de pacientes. Desde la aplicación de algoritmos e inteligencia artificial para optimizar las pruebas PCR regulares, pasando por la creación de un método para detectar la infección en muestras de saliva en un lapso de 50 minutos, hasta culminar con el desarrollo de una prueba que detecta la huella de la infección !en la voz del enfermo!, de aplicación remota y que puede servir para el monitoreo de la recuperación de los pacientes a distancia. También es notable el avance alcanzado en el desarrollo de un test que maneja simultáneamente varias muestras en el mismo recipiente.
Otras soluciones apuntan a la atención de potenciales afectados vía chats o conversaciones online, en los que se monitorean cambios en la salud de los entrevistados y se dirigen los esfuerzos a la atención médica individual, cuando sea necesario o solo cuando se detecten altos niveles de severidad en la enfermedad.
Una de las propuestas tecnológicas consiste en un sensor térmico de aviso remoto ante la presencia de síntomas. Otro grupo de investigadores trabaja conjuntamente con varios países en la determinación de condiciones genéticas que favorecen o afectan negativamente la actividad del coronavirus. Aplicaciones de diagnósticos por imagen están siendo adaptadas a la nueva pandemia y ya están desplegadas en varios países europeos y asiáticos.
En lo que a tratamiento de pacientes respecta, las soluciones tecnológicas y de inteligencia artificial desarrolladas en Israel también tienen mucho que aportar. Atención y monitoreo remoto de pacientes aislados y estetoscopios digitales se alistan entre muchas de estas.
Dispositivos de monitoreo del tipo reloj y sistemas de video-consultas atienden a pacientes que no merecen ser internados u hospitalizados, así como los sensores de cama vigilan a pacientes que yacen acostados.
Algunos hospitales en Estados Unidos y Europa ya se valen de sistemas analíticos de inteligencia artificial, desarrollados en Israel, que logran predecir situaciones graves en pacientes, varias horas antes de que puedan suceder, lo que lleva a actividades y tratamientos que las prevengan.
Otras áreas que ya cuentan con algunas soluciones y de las que se esperan grandes avances en los días y semanas por venir son la del tratamiento y la vacuna. Catéteres para oxigenación de la sangre, terapias de regeneración para el sistema respiratorio, vacunas producidas a partir de algas o pollos, estimulación de producción de anticuerpos en los pacientes, desarrollo de drogas que inhiben el coronavirus o que previene el deterioro de los órganos; métodos y sistemas de intubación y ventilación de pacientes y hasta aplicaciones de realidad virtual para la atención psicológica de pacientes que lo requieran, en casos tales como el manejo de estrés y la angustia, ejercicios cognitivos y físicos, entre muchas otras.
Como se puede ver, no es corta la lista de las soluciones que la startup nation está aportando en esta épica batalla en la que se enfrasca la humanidad. Y aún quedan cosas por venir…

Fuente : Aurora Digital
Pacífico Comunicaciones
Victor Villasante
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