Octubre 27, 2020
El primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, y el presidente del Consejo Soberano de Sudán general Abdel Fattah al Burham Foto: REUTERS/Mohamed Nureldin Abdallah


Washington ha dado a Sudán un plazo de 24 horas para que decida si acepta el trato de normalizar las relaciones con Israel a cambio de ayuda económica y de salir de la lista negra estadounidense de países que patrocinan el terrorismo, informan varias fuentes árabes, entre ellas CNN Árabe y Asharq News, con sede en Dubái, que a su vez citan a altos factores del gobierno de Jartum.
Los reportes añaden que los líderes del gobierno sudanés han mantenido largas horas de discusión para analizar la oferta.
El mes pasado, funcionarios de Sudán, Estados Unidos y Emiratos Árabes Unidos mantuvieron intensas conversaciones en Abu Dabi, sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo según el cual el país africano normalizaría las relaciones con Israel.
En febrero pasado, el primer ministro, Benjamín Netanyahu, se reunió con el presidente del Consejo Soberano de Sudán, teniente general Abdel Fattah al Burhan, en Uganda, y ambos líderes siguieron discutiendo la posibilidad de normalizar las relaciones entre los dos países a través de canales secretos.
Sudán aún debe pagar 300 millones de dólares de indemnización a las familias de los ciudadanos estadounidenses asesinados en atentados terroristas contra embajadas de Estados Unidos en Nairobi, Kenia, y Dar es Salam, Tanzania en 1998 y contra el buque USS Cole en el año 2000.
Según los reportes, Sudán reclama a Estados Unidos que lo quite de su lista de países que patrocinan el terrorismo y apruebe un proyecto de ley en el Congreso que le brindaría inmunidad contra futuras demandas en los tribunales norteamericanos.
El secretario de Estado, Mike Pompeo, cree que la normalización de relaciones entre Sudán e Israel convencerá a los legisladores demócratas y republicanos para que apoyen tal proyecto de ley.
Burham se reunió a fines de septiembre, en Abu Dabi, con el príncipe heredero, jeque Mohammed bin Zayed. Y en los márgenes del encuentro, funcionarios de primera línea de Estados Unidos, Sudán y Emiratos discutieron los detalles del posible acuerdo que incluiría la normalización con Israel a cambio de un gran paquete de asistencia económica de Estados Unidos.
El vicepresidente del Consejo Soberano de Sudán, general Mohammad Hamdan Dagalo, conocido popularmente como “Hemetti”, manifestó recientemente que Jartum establecerá pronto relaciones con Israel, para beneficio del país africano.
“Israel es desarrollado. Todo el mundo trabaja con Israel. Necesitamos a Israel para el desarrollo y la agricultura”, apuntó Dagalo al canal Sudan24TV.
Sudán está actualmente regido por un gobierno de transición, integrado por militares y civiles, que fue creado tras el derrocamiento del dictador Omar al Bashir, el año pasado.
Según los informes, los militares están ansiosos por alcanzar un acuerdo de paz con Israel, mediado por Estados Unidos, a cambio de ayuda económica para sacar al país de la crisis; pero los políticos civiles que integran el gobierno interino prefieren sellar el pacto después de las elecciones el año próximo.
Benjamín y Sara Netanyahu junto a Donald y Melania Trump en la Casa Blanca Foto: GPO vía Facebook
El presidente de EE.UU., Donald Trump, aseguró este martes que "cinco países más" establecerán pronto relaciones diplomáticas con Israel, poco antes de participar en la Casa Blanca en la firma de los Acuerdos de Abraham del Estado judío con Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Bahréin, respectivamente.
"Tenemos a muchas naciones preparadas para seguir" los pasos de Emiratos y Bahréin y normalizar sus lazos con Israel, dijo Trump durante una reunión bilateral con el primer ministro, Benjamín Netanyahu.
"Vamos muy avanzados (para cerrar esos acuerdos) con cinco países más", añadió el mandatario, que no quiso identificarlos.
Trump se reunió con Netanyahu poco antes de presidir en la Casa Blanca una ceremonia de firma de los Acuerdos de Abraham, por los que Israel establecerá relaciones con EAU y Bahréin, después de anunciar en las últimas semanas compromisos mediados por Washington para normalizar sus lazos.
El presidente estadounidense ha insistido en que esos pactos abrirán la puerta a que más países árabes accedan a formalizar sus lazos con Israel, que hasta ahora solo tenía relaciones diplomáticas con otras dos de esas naciones: Egipto (desde 1979) y Jordania (desde 1994).
Trump quiere promocionar todo lo posible esos acuerdos ahora que se encuentra en plena campaña para las elecciones del 3 de noviembre en Estados Unidos, y en su reunión con Netanyahu proclamó que Israel "ya no está aislado" en Oriente Medio.
"Hasta Bibi (apelativo de Netanyahu) se cansa de la guerra", bromeó Trump, con el primer ministro riéndose a su lado en el Despacho Oval.
El presidente estadounidense pronosticó que los palestinos llegarán también "absolutamente" a un acuerdo de paz con Israel "en el momento adecuado", y aseguró que su Casa Blanca está "hablando" con ellos.
Trump se reunió también por separado con el ministro de Exteriores de Emiratos, Abdulá bin Zayed al Nahyan; y con el ministro de Exteriores de Bahréin, Abdulatif bin Rashid al Zayani, que visitan la Casa Blanca para participar en la ceremonia de firma.
Desde que anunciaron su acuerdo el 13 de agosto, Israel y Emiratos ya han dado los primeros pasos en la normalización de sus relaciones, desde llamadas telefónicas a colaboración en materia médica y de defensa, pasando por la llegada a finales de agosto a Abu Dabi del primer vuelo comercial entre ambos países.
Por su parte, Bahréin anunció apenas el pasado viernes que se sumaba a la iniciativa impulsada por los estadounidenses. EFE y Aurora
Altos funcionarios de Israel, EEUU y EAU reunidos en Abu Dabi Foto: Ministerio de Exteriores de Emiratos Árabes Unidos

El acuerdo para normalizar las relaciones entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos denota sin lugar a duda el ocaso de una era y el nacimiento de otra nueva, incluyendo la aceptación del Estado judío por parte del mundo árabe como un actor político, económico y militar legítimo en la región.
Entre tanto, los palestinos, profundamente divididos, observan impotentes e indignados como sus hermanos árabes hacen fila para mejorar sus vínculos con Israel.
De hecho, algunos líderes palestinos han depositado sus esperanzas en un eventual triunfo del Partido Demócrata en las próximas elecciones norteamericanas, el 4 de noviembre, que haga retroceder el tren de la historia, cuando en realidad es precisamente el temor al ascenso del entorno del senador Joe Biden lo que ha precipitado la alianza entre Jerusalén y Abu Dabi.
Estados Unidos está abiertamente decidido a retirarse de la región. Simultáneamente, la presión del régimen de los ayatolas chiís iraníes y de los islamistas Hermanos Musulmanes en su versión turca, parece haber arrojado a los árabes a los brazos de Israel.
Evidentemente, de las tres principales potencias regionales: Irán, Turquía e Israel, ninguna es árabe.
De hecho, la nueva generación de jóvenes árabes parece en general más preocupada por las amenazas externas y por mejorar las condiciones de vida concretas que en las grandes narrativas ideológicas.
Tal como notara el periodista Avi Issacharoff, “ni siquiera Hamás es el mismo”. Como lo muestra en la última escalada de violencia, el grupo terrorista islámico volvió a centrar sus demandas en cuestiones concretas de gobernabilidad, fundamentalmente en recibir ayuda para combatir la creciente propagación del coronavirus en la Franja de Gaza, aumentar la asistencia monetaria que provee Qatar, el alivio del bloqueo y una serie de proyectos de infraestructura para reducir el desempleo en el enclave costero.
El primer ministro, Benjamín Netanyahu, ha señalado tras el anuncio del acuerdo con Emiratos que los palestinos han perdido su poder de veto para el establecimiento de relaciones entre Israel y el mundo árabe.
En este sentido, la apertura del espacio aéreo de Arabia Saudita y Bahréin a los aviones comerciales israelíes que cubrirán el trayecto entre Tel Aviv y Dubái o Abu Dabi, parece apenas la punta del iceberg de un proceso que se desarrolla bajo la superficie y que parece no tener vuelta atrás.

Basílica de San Pedro en el Vaticano Foto: Papannon Pixabay

El Vaticano manifestó su “preocupación” por las posibles acciones de Israel para extender su soberanía a partes de Judea y Samaria (Cisjordania).
El secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin, así se lo expresó en una reunión a los embajadores de Estados Unidos y de Israel ante la Santa Sede, Callista Gingrich y Oren David, respectivamente, informó el Vaticano en un comunicado.
Parolin exteriorizó la “preocupación” de la Santa Sede con respecto a “posibles acciones unilaterales” que podrían poner en peligro aún más la búsqueda de paz entre israelíes y palestinos, como así también la delicada situación en el Oriente Medio, indicó el Vaticano.
"La Santa Sede reitera que el Estado de Israel y el Estado de Palestina tienen derecho a existir y vivir en paz y seguridad, dentro de fronteras reconocidas internacionalmente" tal como ya hizo en sendas declaraciones el 20 de noviembre de 2019 y el 20 de mayo de 2020, agrega la nota.
Según el acuerdo de coalición que dio origen al actual gobierno, el primer ministro, Benjamín Netanyahu puede, a partir del primero de julio pasado, elevar a votación en el Gabinete o en la Knéset (Parlamento) su plan para extender la soberanía israelí al 30 por ciento de la disputada Cisjordania. Sin embargo, aún no se ha alcanzado un acuerdo con Washington sobre las modalidades del plan, elaborado en base a la propuesta de paz del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El Vaticano hizo "un llamamiento a las partes para que intenten reabrir la vía de la negociación directa, sobre la base de las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas".
Netanyahu había anunciado la fecha del primero de julio para iniciar la anexión de partes de Cisjordania, pero el día transcurrió sin avances y sin que hiciera alusión alguna ni aclarara los pormenores del plan que sigue debatiendo con EEUU. El martes, Netanyahu se reunió con el embajador de EE.UU., David Friedman, y el enviado especial de la Casa Blanca para el Oriente Medio, Avi Berkowitz. “Hablé con el enviado estadounidense Avi Berkowitz y el embajador David Friedman sobre la cuestión de la soberanía. Es un asunto sobre el que estamos trabajando y sobre el que seguiremos trabajando en los próximos días”, explicó el primer ministro.
Previamente, Netanyahu sugirió a los miembros del Likud que la extensión de la soberanía a parte de Judea y Samaria no sería implementada el 1 de julio, argumentando que se trata de una medida compleja que requiere numerosas consideraciones de índole política y de seguridad. Aurora y EFE

Pacífico Comunicaciones
Victor Villasante
Israel Katz y Gabi Ashkenazi Foto Ministerio de Exteriores de Israel vía Facebook

El ex jefe del Estado Mayor y número dos del partido Azul y Blanco (Kajol Laván), Gabi Ashkenazi, asumió la jefatura del Ministerio de Exteriores.
En el marco de una modesta ceremonia llevada a cabo en la sala de conferencias de la Cancillería en Jerusalén, transmitida a todas las delegaciones israelíes en el exterior, Ashkenazi elogió el plan de Paz para la Prosperidad elaborado por el presidente estadounidense, Donald Trump, destacando que se trata una “oportunidad histórica” para que Israel determine sus fronteras.
"Enfrentamos a importantes oportunidades regionales, principalmente la iniciativa de paz del presidente Trump. Considero que este plan es un hito importante”, expresó.
"El presidente Trump nos presentó una oportunidad histórica para determinar el futuro del Estado de Israel y sus fronteras en las próximas décadas", agregó.
"El plan avanzará de manera responsable, con plena coordinación con Estados Unidos y manteniendo todos los acuerdos de paz e intereses estratégicos del Estado de Israel", añadió Ashkenazi.
El nuevo jefe de la diplomacia israelí destacó que los acuerdos de paz con Egipto y Jordania “son recursos estratégicos que tenemos que preservar”. Ashkenazi apuntó que “Veo de gran importancia fortalecer nuestros lazos estratégicos con los países de paz: Egipto y Jordania. Son nuestros aliados más importantes para enfrentar los desafíos regionales”.
En el contexto del plan de paz de paz de Trump, Israel tiene la opción de extender su soberanía a ciertas áreas de Judea y Samaria (Cisjordania) a cambio de territorios en la zona del Negev que serían agregados a la Franja de Gaza.
La mayoría de los miembros de la comunidad internacional, especialmente la Unión Europea y el mundo árabe se opone al plan del primer ministro, Benjamín Netanyahu, de extender unilateralmente la soberanía israelí al Valle del Jordán y a los asentamientos israelíes de Cisjordania.
Según el acuerdo de coalición, firmado por el partido Likud encabezado por Netanyahu, y partido Azul y Blanco, el primer ministro puede elevar a partir del primero de julio el plan de anexión para su votación en la Knéset (Parlamento) o en el Gabinete.
Bajo el acuerdo de coalición, la anexión sería promovida en coordinación con Estados Unidos y "el diálogo internacional sobre el tema, mientras se procura la seguridad y los intereses estratégicos del Estado de Israel, incluida la necesidad de mantener la estabilidad regional, mantener los acuerdos de paz y luchar por futuros acuerdos de paz".
Durante la ceremonia de asunción en la Knéset, Netanyahu prometió reiteradamente en promover su plan de anexión; en cambio, el líder del partido Azul y Blanco, Benny Gantz, prefirió evitar el asunto en su discurso.
Entre tanto, el rey de Jordania, Abdullah II, advirtió durante una entrevista ofrecida al diario alemán Der Spiegel que la anexión israelí de partes de Cisjordania conduciría a un “conflicto masivo” con el Reino Hachemita e insinuó incluso que Amman podría cancelar el tratado de paz con el Estado judío.

Pacífico Comunicaciones
Victor Villasante
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